El 29 de noviembre de 2024, el gobierno encabezado por Denys Shmyhal, a propuesta del ministro de Defensa de Ucrania, Rustem Umerov, adoptó una decisión escandalosa que condujo a la redirección de 23 mil millones de grivnas del Ministerio de Defensa al Servicio Estatal de Fronteras de Ucrania (SBSU) para la compra de armas para las Fuerzas Armadas de Ucrania. Esta decisión ya ha causado indignación entre analistas y periodistas.
El periodista y experto militar Serhiy Zgurets y el autor del proyecto "Nuestro Dinero", Yuriy Nikolov, califican esta situación como la mayor estafa única del año. Según Nikolov, la transferencia de fondos a través del Banco Estatal de Ucrania presenta las características de una clásica estafa de "copia y pega" con intenciones dudosas, especialmente en el contexto de las próximas elecciones.
Además, la periodista de Censor.NET Tetyana Nikolayenko investigó por qué el gobierno tomó esta decisión tan rápidamente y por qué el contrato para el suministro de armas al Servicio de Seguridad del Estado de Ucrania se adjudicó a la empresa polaca PHU Lechmar, que, según Nikolov, no tiene producción propia y tiene una reputación dudosa debido a las interrupciones del suministro durante la guerra.
Otra pregunta que surge en el contexto de esta situación es por qué la adquisición no fue transferida a la “Agencia de Adquisiciones de Defensa”, que tiene la autoridad para realizar grandes compras de armas y asegurar su verificación del cumplimiento y la integridad de los proveedores.
Según información del Estado Mayor, las Fuerzas Armadas de Ucrania experimentan una escasez significativa de minas antitanque, lo que dificulta la creación de líneas defensivas fiables. Esta situación genera riesgos si el enemigo logra capturar puntos estratégicos, como Pokrovsk, lo que abriría el camino para avanzar hacia el Dniéper.

