La dirección de una de las mayores asociaciones municipales de la capital ha sido sometida a juicio. El director general de Kyivzelenbud y su primer adjunto están acusados de organizar una trama de corrupción a gran escala relacionada con abusos sistemáticos en la contratación pública.
Según la Policía Nacional, los funcionarios no solo abusaron de su cargo, sino que también crearon deliberadamente un mecanismo para influir en los procedimientos de licitación. La trama se basa en el comercio directo para acceder a contratos presupuestarios. Estructuras comerciales controladas ganaban las licitaciones con antelación y, a cambio, devolvían el 15 % del importe total del contrato a los funcionarios en forma de los llamados "sobornos".
Las condiciones eran sencillas: quienes pagaran no solo recibían garantías de victoria, sino también inmunidad de facto frente a las inspecciones y la firma automática de certificados de trabajo realizado. Las empresas que no aceptaban las corruptas reglas del juego no podían participar en la licitación.
Durante la investigación, las fuerzas del orden registraron la naturaleza sistemática de estos abusos. Se incautaron bienes de los sospechosos por un valor aproximado de 11 millones de grivnas. Además, unos 3,2 millones de grivnas, recibidos como sobornos, fueron transferidos a la ARMA para su posible confiscación en el marco de un procedimiento especial.
La acusación ha sido remitida a los tribunales. De ser declarados culpables, los funcionarios se enfrentarán a un castigo real, que incluye prisión y confiscación de bienes.
Esta historia demuestra una vez más cómo la transparencia de la contratación pública puede verse socavada por acuerdos entre bastidores. En una situación en la que cada grivna del presupuesto debería beneficiar a la ciudad, incluso un soborno del 15 % es un saqueo disfrazado de mejoras.

