Decorar huevos de Pascua es una de las tradiciones ucranianas más antiguas, habiendo pasado de ser un símbolo pagano a un amuleto cristiano. Y aunque las pysankas han acompañado a los ucranianos durante siglos, los hallazgos arqueológicos de este tipo son extremadamente raros debido a la fragilidad de las cáscaras de huevo. Pero un verdadero milagro ocurrió en Lviv: los arqueólogos descubrieron la pysanka más antigua hasta la fecha, con más de medio milenio de antigüedad.
En 2013, durante las obras de renovación en Lviv, se realizó un hallazgo único. Los constructores encontraron un antiguo pozo que, tras el Gran Incendio de 1527, se convirtió en una fosa séptica. Fue en esta capa donde los arqueólogos descubrieron numerosos artefactos: cerámica, artículos domésticos y objetos de madera y metal. Pero lo más impresionante fue una pysanka casi entera, milagrosamente preservada en una capa de carbón.
A pesar de que el área dañada mide solo unos 2 cm², el huevo ha conservado su diseño original. Se creó mediante la técnica tradicional ucraniana de pintura a la cera: el diseño se aplica con cera, se pinta el huevo y, posteriormente, se retira la cera, revelando el diseño.
La historia de los huevos de Pascua ucranianos se remonta a la época pagana. Los arqueólogos han encontrado previamente huevos de Pascua de cerámica que datan del siglo XII, y los investigadores creen que incluso en la cultura Cucuteni-Trypillia, el huevo tenía un significado sagrado como símbolo de fertilidad, vida y renacimiento.
Esta tradición, posteriormente adoptada por el cristianismo, es ahora una parte importante de la identidad ucraniana. En 2024, la UNESCO reconoció oficialmente el arte ucraniano de decorar pisanias como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
Hoy en día, la pysanka original, de 500 años de antigüedad, se conserva en el Museo de Pintura de Huevos de Pascua de Kolomyia. Una copia exacta, hecha a partir de un huevo de pato, puede verse en la exposición del Museo Histórico de Lviv.

