La Verjovna Rada (Parlamento) apoyó el nombramiento de Ruslan Kravchenko como Fiscal General de Ucrania con 273 votos. Según nuestras fuentes, la candidatura del abogado, quien hasta hace poco dirigía el Servicio Tributario Estatal, fue promovida activamente por el subdirector de la Oficina Presidencial, Oleg Tatarov, a quien los medios de comunicación han calificado repetidamente como el conservador del bloque policial de la calle Bankova.
Precisamente por este apoyo oculto, el nombramiento genera dudas, no solo entre la opinión pública, sino también entre los especialistas en organismos de control anticorrupción. Al fin y al cabo, Ruslan Kravchenko ha sido eliminado repetidamente de oposiciones públicas precisamente por problemas de integridad.
En 2023, Kravchenko participó en el concurso para el puesto de director de la NABU, pero no superó la fase de verificación de integridad. El problema clave es el origen incierto del apartamento en el centro de Kiev, que su esposa recibió en 2014. No registraron oficialmente su matrimonio hasta 2019. Otro punto oscuro es el poder notarial para un Lexus, otorgado a Kravchenko por su suegro. El propio candidato declaró durante la entrevista que desconocía la existencia de este documento.
Durante las oposiciones, se prestó especial atención a la posible influencia de Anatoly Matios, ex fiscal militar jefe, en la carrera de Kravchenko. El asunto giraba en torno a la obtención de un apartamento oficial, pero Kravchenko reaccionó categóricamente a las conexiones con Matios: afirmaron que los contactos eran exclusivamente laborales.
En su discurso ante el parlamento, el recién nombrado Fiscal General prometió restaurar la confianza en la fiscalía, prevenir la persecución política y erradicar el nepotismo. Al mismo tiempo, no mencionó en ningún momento la corrupción en el sistema de la fiscalía ni detalló planes para limpiar los cadáveres ni combatir las discapacidades ficticias, que desde hace tiempo se han convertido en un símbolo de los abusos en el departamento.
Kravchenko declaró que "no representa a una fuerza política, sino a la ley" y prometió que, bajo su liderazgo, la fiscalía no se convertiría en un instrumento de presión política. También aseguró que no tiene parientes en el sistema de la GPU y que no permitirá el proteccionismo.
Curiosamente, entre los puntos clave se encontraba un llamado a los diputados para que cumplieran la promesa de aumentar los salarios de los fiscales. A falta de una visión específica de las reformas, este parecía uno de los objetivos más claros del discurso.
El nombramiento de Kravchenko como Fiscal General pone fin a la vacante que se ha producido desde octubre de 2024, tras la destitución de Andriy Kostin. Sin embargo, los expertos ya señalan el riesgo de un mayor fortalecimiento del control político de la Oficina del Presidente sobre el sistema de seguridad pública, dado que Kravchenko trabajó anteriormente en estructuras dependientes de Bankova y demostró lealtad.
En la esfera pública, Kravchenko sigue siendo una figura con una reputación ambigua. Y a pesar de las promesas en la Rada, la pregunta clave sigue abierta: ¿será un verdadero reformista o simplemente otro ejecutor de las decisiones de la calle Bankova?

