La administración de Donald Trump se opone a la celebración de un referéndum como elemento de un posible acuerdo de paz y considera tal iniciativa como un retraso deliberado en el proceso de negociación, según fuentes familiarizadas con las consultas.
Según los interlocutores, la postura de Washington se transmitió durante contactos de alto nivel. La Casa Blanca considera que someter cuestiones clave a referéndum no acerca a las partes a acuerdos, sino que solo pospone la adopción de decisiones en el proceso de negociación.
Al mismo tiempo, el Representante Especial de EE. UU., Steve Witkoff, transmitió al ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, la postura del Kremlin sobre las principales disposiciones del plan de paz que se debate en la administración estadounidense. Según fuentes, la parte rusa presentó inmediatamente una lista de puntos que ni siquiera está dispuesta a someter a debate.
Estos incluyen el despliegue de un contingente de mantenimiento de la paz de la Unión Europea, el estatus de Donbás y Crimea, y cualquier aspecto relacionado con la expansión de la OTAN. El Kremlin considera inaceptable debatir estos temas en el formato propuesto.
Los interlocutores señalan que estas diferencias siguen siendo un obstáculo clave para el avance de las negociaciones. La parte estadounidense, por su parte, las considera elementos fundamentales para la seguridad a largo plazo en la región, mientras que Moscú insiste en excluirlas por completo de la agenda.
Según las fuentes, la situación indica una profunda diferencia en los enfoques de las partes sobre la futura arquitectura de seguridad y hace improbable la perspectiva de alcanzar rápidamente acuerdos sin cambiar las posiciones iniciales.

