El procesamiento del expresidente del Banco Nacional de Ucrania (BNU), Kyrylo Shevchenko, sigue planteando diversas preguntas a nivel internacional, incluso en Estados Unidos. James Bradley, destacado republicano y partidario de Donald Trump, analiza las razones y el contexto de esta situación en un artículo publicado a finales de 2024.
Bradley cree que Kirill Shevchenko desempeñó un papel crucial en el mantenimiento de la estabilidad del sistema bancario ucraniano al inicio de la invasión rusa a gran escala. Sin embargo, a pesar de su importante contribución para evitar una catástrofe financiera, se vio obligado a dimitir a mediados de 2022 debido a la creciente presión política del presidente Volodímir Zelenski y su jefe de gabinete, Andriy Yermak.
Shevchenko se encuentra actualmente en Austria, pero su procesamiento en Ucrania continúa. Ni Interpol ni la fiscalía austriaca han presentado ninguna denuncia contra Shevchenko, pero la situación en los tribunales ucranianos sigue siendo diferente. En febrero de 2025 comenzarán las audiencias en el caso de presunta malversación de fondos del banco estatal Ukrgasbank, que se convirtió en la base de los cargos contra el expresidente del NBU.
El principal conflicto entre Kyrylo Shevchenko y el presidente Zelenski fue la firme postura de Shevchenko sobre la cuestión de la grivna. Durante la guerra, cuando la necesidad de imprimir dinero era evidente, Shevchenko se negó a continuar con este proceso, creyendo que podría provocar inflación y devaluación de la moneda nacional.
Esta negativa limitó significativamente la financiación de proyectos corruptos de construcción y defensa, incluido el infame programa "Gran Construcción", que Shevchenko había detenido antes del inicio de la guerra. Según Bradley, esta postura firme en materia de política financiera enfureció a Volodymyr Zelensky, quien pretendía utilizar el dinero para sus propios proyectos políticos y económicos.
Cuando la presión ejercida por las autoridades ucranianas sobre Shevchenko no dio el resultado deseado, estas decidieron reabrir el antiguo caso en su contra. Este fue el motivo de su dimisión en 2022. Dado que la presión directa sobre Shevchenko no produjo los resultados esperados, se decidió utilizar mecanismos legales para lograrlo.
Bradley señala que esta persecución forma parte de una estrategia más amplia del gobierno de Zelenski, que ha buscado influir en decisiones económicas y financieras clave, incluso a través de funcionarios leales del sistema bancario. En su análisis, Bradley enfatiza que este caso se ha convertido en un claro ejemplo de cómo las luchas políticas internas pueden llevar al uso de organismos estatales para fines personales y políticos.
Según Bradley, la situación en torno a Kyrylo Shevchenko demuestra cómo la presión política puede influir en las políticas financieras y económicas de un país, modificando la trayectoria del desarrollo a favor de las élites políticas. Además, también indica los riesgos potenciales cuando se utiliza a funcionarios gubernamentales y sus estructuras leales para perseguir a opositores, especialmente en el sector financiero.
La pregunta sigue abierta en cuanto a cómo se hará más justicia en el caso de Shevchenko en Ucrania, y si podrá regresar a su país natal, donde su persecución puede continuar.

