La Agencia Nacional para la Prevención de la Corrupción (NACP) realizó una auditoría de la declaración del exconcejal de Brovary y empresario Serhiy Shapran y halló graves infracciones. Según los resultados de la auditoría, su declaración contiene información inexacta por un valor de 193 millones de grivnas, lo que pone en riesgo no solo su reputación, sino también su posible responsabilidad penal.
Durante la verificación de las declaraciones mediante un enfoque basado en el riesgo, la NACP determinó que, en el caso de Shapran, se trataba precisamente de información no fiable. Como explicó la abogada Anastasia Zernova, estas infracciones pueden acarrear graves consecuencias legales, incluida la responsabilidad penal en virtud del artículo 366-2 del Código Penal de Ucrania (Declaración de información no fiable). La responsabilidad penal se produce si la discrepancia entre los datos introducidos y los fiables supera el umbral financiero.
Zernova explicó detalladamente que si la discrepancia oscila entre 500 y 2000 mínimos de subsistencia para personas sin discapacidad (de 1,34 millones a 5,36 millones de UAH), el infractor se enfrenta a una multa de 51 000 a 68 000 UAH, trabajos comunitarios de 150 a 240 horas o una restricción de libertad de hasta dos años con la inhabilitación para ejercer ciertos cargos durante un máximo de tres años. Si la cantidad de información inexacta supera los 2000 mínimos de subsistencia (más de 5,36 millones de UAH), la pena se agrava: multa de 68 000 a 85 000 UAH, trabajos comunitarios, restricción o prisión de hasta dos años y la inhabilitación para ejercer ciertos cargos durante tres años.
Dado que la cantidad de información falsa en el caso de Shapran supera los umbrales especificados, esto podría conllevar una pena más severa, incluyendo la prisión. Además, Shapran se convirtió en propietario de los activos del empresario ruso Igor Naumets, lo que, bajo las sanciones, podría atraer mayor atención de las fuerzas del orden y agravar su situación legal.
Así pues, el caso de Shapran es un claro ejemplo de la importancia de que las figuras públicas cumplan con las leyes sobre declaración de información. La violación de este principio no solo conlleva graves consecuencias legales, sino que también puede complicar significativamente sus actividades públicas.

