Con la llegada del invierno, muchas personas experimentan disminución de energía, fatiga constante y empeoramiento del estado de ánimo. Los médicos enfatizan que, en algunos casos, esto no es solo una reacción al frío, la escasez de luz o la sobrecarga prevacacional, sino más bien una manifestación del trastorno afectivo estacional (TAE), un tipo de depresión con una clara influencia estacional que requiere atención especializada.
El Centro de Salud Pública del Ministerio de Salud de Ucrania explica cómo distinguir el trastorno afectivo estacional de la apatía invernal común y qué acciones pueden ayudar a estabilizar el estado psicoemocional.
¿Qué es el trastorno afectivo estacional?
El trastorno afectivo estacional (TAE) es una forma de trastorno depresivo cuyos síntomas aparecen principalmente en otoño e invierno y desaparecen en primavera o verano. Se considera que el principal factor en su desarrollo es la falta de luz natural, que afecta el funcionamiento del reloj biológico humano.
La afección suele aparecer por primera vez en adultos jóvenes de entre 18 y 30 años. Estadísticamente, las mujeres tienen más probabilidades de padecerla que los hombres. El TAE también es más común en personas que viven en regiones con poca luz solar en invierno.
Síntomas principales
Los síntomas clave del trastorno afectivo estacional son un estado de ánimo depresivo persistente y pérdida de interés en las actividades habituales. Estos pueden incluir:
problemas de concentración;
fatiga constante, somnolencia, disminución de los niveles de energía;
irritabilidad;
evitación de contactos sociales;
baja autoestima;
aumento de los antojos de dulces y alimentos ricos en carbohidratos, lo que a menudo conduce al aumento de peso.
La intensidad y la combinación de los síntomas pueden variar significativamente de persona a persona.
¿Por qué la enfermedad empeora en invierno?
Los médicos afirman que la causa principal es la disminución de la luz solar. Esto afecta el equilibrio hormonal, en particular la serotonina, responsable del estado de ánimo, y la melatonina, que regula el sueño. Un factor adicional puede ser la deficiencia de vitamina D, cuyos niveles disminuyen durante la temporada de frío.
Qué ayuda a aliviar los síntomas
Los expertos aconsejan adoptar un enfoque integral y no ignorar las señales del cuerpo.
Luz y actividad física.
Caminar regularmente durante el día, estar en habitaciones bien iluminadas y realizar actividad física moderada pueden tener un efecto positivo en el bienestar. En ocasiones, se utiliza fototerapia por recomendación médica.
Apoyo social:
Comunicarse con los seres queridos, participar en actividades conjuntas o iniciativas de voluntariado ayudan a reducir los sentimientos de aislamiento.
Psicoterapia y tratamiento.
La terapia cognitivo-conductual se considera uno de los métodos más eficaces para tratar el TAS. Si es necesario, un médico puede recetar medicamentos.
Hábitos saludables
El sueño regular, una dieta equilibrada y la actividad física son componentes importantes para mantener la salud mental durante el invierno.
Cuándo consultar a un médico
Si los síntomas persisten durante más de dos semanas, reaparecen cada año o empiezan a interferir con la vida diaria, los expertos recomiendan consultar a un médico de cabecera o un profesional de la salud mental. En estos casos, la ayuda oportuna puede prevenir el empeoramiento de la afección y mejorar la calidad de vida.

