Ucrania y Rusia han comenzado a considerar tácticas de tanques debido a la amenaza que representan los drones baratos. Según un informe de The Wall Street Journal, los drones, que pueden destruir o dañar gravemente vehículos blindados, han obligado a ambas partes a ser más cautelosas y económicas en el uso de tanques en el campo de batalla.
Los drones han destruido o dañado 6 de los 31 tanques Abrams estadounidenses transferidos a Ucrania y 12 de los 18 nuevos modelos Leopard alemanes. Ahora se utilizan con menos frecuencia y con mucha cautela, ya que es casi imposible esconderse de los drones en el campo de batalla.
Así, los antiguos "reyes" de las guerras han quedado relegados a un segundo plano, y las partes buscan nuevos usos para ellos. Ahora, los tanques realizan fuego encubierto con mayor frecuencia y luego se retiran rápidamente.
Ambos bandos protegen sus tanques de los drones con jaulas de metal alrededor de la torreta, que tiene un blindaje delgado y se convierte en un objetivo vulnerable para el dron.
Su experiencia está siendo adoptada por terceros países, incluido Estados Unidos. Los estadounidenses buscan utilizar metales más ligeros para mejorar la maniobrabilidad de sus tanques, instalan inhibidores de drones, intentan por todos los medios dificultar su detección y añaden un sistema que dispara pequeñas municiones explosivas al detectar una amenaza aérea.
Sin embargo, los funcionarios estadounidenses dicen que utilizarían tanques en conjunto con la aviación y la defensa aérea, algo que Ucrania no hace, y estarían más protegidos.

