Anatoliy Kozar, jefe del Departamento Forestal de Berehiv de la Oficina Forestal de los Cárpatos de la Empresa Estatal "Bosques de Ucrania", detenido recientemente por corrupción, resultó estar prácticamente sin bienes. Su declaración de 2024 incluye solo 809 grivnas en intereses bancarios y 747 grivnas en reembolsos. Además, él mismo declaró 30 mil en efectivo. Eso es todo.
Sin embargo, un análisis detallado del patrimonio familiar del funcionario revela un panorama completamente diferente. Resultó que todos los bienes inmuebles están registrados a nombre de su esposa, Victoria Kozar.
La mujer posee una casa de campo de 204,4 metros cuadrados en el pueblo de Lavky, que compró en 2020 por 250 mil grivnas. Todo parece bastante modesto, de no ser por cuatro terrenos más registrados en el mismo pueblo en 2017. La superficie total supera los 3 mil metros cuadrados y el valor declarado es de 250 mil grivnas.
Viktoriya Kozar también posee un Toyota RAV4 2008, comprado por 340 mil grivnas en 2015. El propio Kozar no especificó ningún coche, aunque la policía publicó una foto del coche que usa.
Tal "invisibilidad" en la declaración resulta extraña dadas las acusaciones en su contra. Según la investigación, Kozar montó un plan para vender madera de roble de las clases A, B y C a empresas que carecían de base legal para hacerlo.
Además, en realidad no tenía ningún ingreso oficial, lo que pone en duda la legalidad del origen de los bienes registrados a nombre de su esposa.
La familia reside en la aldea de Kolchyno, distrito de Mukachevo, Transcarpatia. Sin embargo, las declaraciones no indican las fuentes de ingresos correspondientes al valor de la propiedad.
Este caso es otro ejemplo de cómo los funcionarios del gobierno disfrazan su riqueza, registrando todo con sus familiares, mientras mantienen la imagen de funcionarios "pobres". Esta modestia ficticia se ha convertido desde hace tiempo en una forma de evadir las inspecciones y la rendición de cuentas en Ucrania.
Tras la detención de Kozar por corrupción, su declaración ya no parece un informe, sino más bien una prueba de una ocultación deliberada de la situación real.

