El ataque de Rusia contra Ucrania los días 23 y 24 de marzo podría indicar un peligroso cambio en las tácticas de ataque, según analistas del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), quienes señalan que tales acciones permiten al enemigo mantener las regiones bajo amenaza durante más tiempo e infligir mayores daños a la infraestructura civil.
Según Serhiy Beskrestnov, asesor del Ministerio de Defensa ucraniano, el cambio en la duración de los ataques podría tener como objetivo identificar las debilidades de la defensa aérea ucraniana. Por su parte, Andriy Kovalenko, director del Centro para la Lucha contra la Desinformación, señala que Rusia lleva tiempo acumulando recursos para llevar a cabo ataques de mayor envergadura y duración.
Los analistas de ISW destacan la naturaleza de las operaciones militares rusas: lanzan un número limitado de misiles durante varios días, seguidos de ataques masivos que combinan misiles con un gran número de drones. Esta táctica les permite sobrecargar las defensas aéreas ucranianas y aumentar la efectividad de los ataques.
También se señala que Rusia podría haber acumulado un número significativo de drones de ataque de largo alcance. Según los analistas, Moscú pretende alcanzar un nivel de ataques con más de mil drones en una sola serie.
Además, los ataques podrían estar sincronizados con eventos diplomáticos. En particular, los últimos ataques se produjeron tras las negociaciones entre Estados Unidos y Ucrania, lo que podría indicar un intento de presionar los procesos políticos.
Los expertos destacan que, en el contexto de tal escalada, el apoyo a Ucrania con medios de defensa aérea, en particular con sistemas Patriot, capaces de interceptar eficazmente misiles balísticos, sigue siendo de vital importancia.
Al mismo tiempo, Rusia está intentando aprovechar la escasez mundial de este tipo de sistemas y las tensiones generales en el mundo para intensificar su campaña de ataques contra Ucrania.
Recordemos que anteriormente escribimos que, durante la nueva ofensiva, Rusia sufrirá importantes pérdidas de efectivos, lo que indica la alta intensidad de las hostilidades y la disposición del Kremlin a continuar las operaciones ofensivas a pesar de las cuantiosas pérdidas.

