La comunicación frecuente y activa no solo puede mejorar el estado de ánimo, sino también prolongar la vida. Estos son los resultados de un estudio a gran escala realizado por especialistas de la Facultad de Medicina de Harvard.
El psiquiatra y psicoanalista Robert Waldinger, que ha estudiado el impacto de las conexiones sociales en el bienestar, señala que el principal componente de la salud y la felicidad son las relaciones de calidad con otras personas.
Según él, una sensación constante de soledad y aislamiento social puede ser tan perjudicial para el cuerpo como la obesidad o el hábito de fumar medio paquete de cigarrillos al día. Además, las habilidades de comunicación tienden a atrofiarse si no se utilizan.
Los investigadores no dan instrucciones claras, pero insisten en que lo importante no es la cantidad de amigos, sino la intensidad de la interacción. Incluso las conversaciones breves a diario con algunas personas cercanas tienen un poderoso efecto terapéutico.
Pero conviene evitar el aislamiento. Los científicos destacan que una vida social activa, incluso comunicándose con vendedores, colegas o vecinos, mejora notablemente la salud mental y ayuda a afrontar el estrés con mayor facilidad.

