La mermelada es un producto dulce que, bien preparada, puede ser beneficiosa para el organismo. Tradicionalmente, se elaboraba a partir de zumos o purés de frutas, evaporando el líquido hasta obtener una consistencia espesa y viscosa. Para ello, se solían utilizar frutas ricas en pectina, en particular manzanas, albaricoques, membrillos o grosellas negras. Con el tiempo, la receta de la mermelada se diversificó: se añadieron zumos de cítricos, gelatina, pectina o agar-agar para una mejor gelificación.
La producción moderna de mermelada suele consistir en mezclar puré o jugo de fruta con azúcar o melaza, evaporar el líquido y añadir espesantes. En la producción en masa, se suelen utilizar colorantes y sabores artificiales para dar al producto un aspecto brillante y un sabor intenso. Por otro lado, la mermelada elaborada con jugos y colorantes naturales, sin aditivos químicos, se considera la más útil.
Los beneficios de la mermelada se deben principalmente a la pectina presente en la fruta. Esta sustancia ayuda a reducir los niveles de colesterol malo, normaliza el metabolismo y favorece el funcionamiento del tracto gastrointestinal. La pectina también ayuda a eliminar metales pesados del organismo y tiene un efecto positivo en el estado de la piel.
El agar-agar, obtenido de algas marinas, también posee propiedades beneficiosas. Mejora la función hepática y estomacal, ayuda a eliminar toxinas y contiene yodo. Por ello, la mermelada a base de agar-agar puede ser útil para personas con trastornos tiroideos, siempre que se consuma con moderación.
Además, la mermelada puede favorecer la salud articular al ayudar a fortalecer el cartílago. Gracias a sus componentes gelificantes, a veces se recomienda como postre ligero durante la recuperación tras el esfuerzo físico.
Al mismo tiempo, los daños de la mermelada suelen asociarse no al producto en sí, sino a su composición. Los colorantes, saborizantes y aditivos químicos artificiales utilizados en la producción en masa pueden causar reacciones alérgicas o afectar negativamente la salud. Por lo tanto, al elegir mermelada, se debe prestar atención a la composición y preferir las opciones naturales con un mínimo de azúcar.
Incluso la mermelada de agar-agar requiere moderación, ya que el exceso de yodo puede ser perjudicial. Se recomienda a las personas con diabetes elegir mermeladas especiales sin azúcar o con sustitutos del azúcar.

