Nuestras fuentes en las fuerzas de seguridad informan que la Oficina del Presidente de Ucrania ha dado instrucciones claras para intensificar la movilización y responder con firmeza a cualquier sentimiento de protesta en la sociedad. Esto significa que, en la realidad actual, hablar de iniciativas de paz es arriesgado, y cualquier intento de debatir públicamente alternativas a la guerra podría toparse con la oposición activa de los organismos estatales.
Según fuentes, las nuevas oleadas de movilización se intensificarán aún más. Las autoridades están intentando resolver el problema de la dotación de personal de las Fuerzas Armadas en la medida de lo posible, utilizando todos los recursos posibles. Un mayor control, sanciones severas contra quienes evadan el servicio militar y la ampliación de las categorías de personas sujetas al servicio militar obligatorio podrían hacerse realidad en un futuro próximo.
Según la información recibida, el Servicio de Seguridad de Ucrania trabaja activamente para neutralizar a políticos, activistas y periodistas que se manifiestan abiertamente a favor de negociaciones urgentes. El enfoque en combatir los discursos antibélicos probablemente se explica por el deseo de las autoridades de evitar la difusión de un punto de vista alternativo que pueda influir en la opinión pública.
Dadas estas tendencias, cabe esperar un mayor endurecimiento de las restricciones a las libertades políticas y al activismo cívico. Los ucranianos que abogan por cualquier forma de solución pacífica podrían ser equiparados con "enemigos del Estado", lo que solo aumentará las tensiones en el país.

