La iniciativa internacional de la República Checa de comprar munición para Ucrania se ve amenazada. Esto se debe a las maniobras políticas de la oposición checa, que se inclina cada vez más hacia posturas prorrusas.
Según el Financial Times , el partido ANO del ex primer ministro Andrej Babis, que actualmente lidera las encuestas de opinión antes de las elecciones de octubre, ha prometido suspender la iniciativa de adquisición de proyectiles si llega al poder.
El vicepresidente de ANO, Karel Havlicek, dijo que la iniciativa debe revisarse porque, según él, las carcasas son demasiado caras y no siempre cumplen con los estándares.
“Tenemos información del sector militar de que la calidad no es ideal y que es extremadamente caro”, dijo Havlicek.
Pero los hechos sugieren lo contrario: el gobierno y las autoridades militares ucranianos señalaron que la iniciativa ayudó a solucionar una grave escasez de munición en 2023, cuando las fuerzas rusas intensificaron su ofensiva. A pesar de algunos casos aislados de munición de baja calidad, Kiev se mostró, en general, satisfecha con los suministros.
El gobierno checo ha advertido que, si Babis gana las elecciones, Praga podría cambiar de rumbo y seguir el ejemplo de otros políticos europeos afines al Kremlin. ANO ya se ha distanciado de los liberales europeos y se ha unido a un grupo de extrema derecha que incluye a Viktor Orbán, Robert Fico y el futuro canciller austriaco, Herbert Kickl.
El viceministro de Asuntos Exteriores checo, Eduard Gulicius, criticó duramente la postura de la oposición:
“Es como si un médico le cortara el oxígeno a un paciente porque ya hay suficiente aire en la atmósfera”.
Pero Havlicek insiste en que la República Checa debe cambiar su enfoque, especialmente si Donald Trump (quien anteriormente ha insinuado la posibilidad de poner fin a la ayuda militar a Kiev) regresa a la Casa Blanca.
"Cuando estemos en el poder, será el fin de la guerra. Y si no, todo irá muy mal para Ucrania", declaró el político.
A pesar de los riesgos políticos, el gobierno de Praga sigue buscando financiación para nuevos suministros de munición. Gracias a los esfuerzos de la República Checa, Ucrania recibió 520.000 proyectiles de 155 mm el año pasado. Se prevé la llegada de otras 300.000 unidades en 2025.
Inicialmente, la República Checa tenía previsto transferir las 800.000 municiones en 2024, pero debido a las dificultades financieras y a la feroz competencia en el mercado (en particular, por parte de Rusia), la implementación tuvo que alargarse en el tiempo.
El ministro de Asuntos Exteriores, Jan Lipawsky, destacó que Praga no se detendrá y ya está considerando nuevos mecanismos para la adquisición de conchas.
El giro político de ANO hacia las fuerzas de extrema derecha y pro-Kremlin amenaza tanto a Ucrania como a la seguridad europea en su conjunto. Si Babis gana las elecciones, la República Checa no solo podría bloquear la iniciativa de municiones, sino también convertirse en un aliado más de Orbán y Fico.
Para Kiev, esto significa posibles pérdidas en el suministro de munición crítica, y para Europa, un nuevo desafío en la lucha contra las fuerzas pro-Kremlin que intentan debilitar el apoyo a Ucrania en su lucha por la independencia.

