Yuriy Kolosha, inspector de prevención de menores del Departamento de Policía de Darnytsia en Kiev, declaró un Jaguar XF de 2013, indicando un precio de compra de 300.000 grivnas. Esta cifra es significativamente inferior al valor de mercado del vehículo para 2025-2026, que, según AUTO RIA y RST, oscila entre 450.000 y 650.000 grivnas, dependiendo del estado y el equipamiento.
El contexto financiero de la declaración solo agrava el problema. A lo largo del año, Kolosha ganó 558.000 grivnas, recibió 2.000 grivnas adicionales en concepto de ayuda de invierno y declaró tener 600.000 grivnas en efectivo. Sin embargo, sus ingresos anuales no le permiten justificar la existencia de una cantidad tan grande de efectivo sin fuentes adicionales.
Otro elemento es la cuestión de la vivienda. Kolosha declaró su derecho a residir en una casa de 77,5 m² en Kiev, cuyo propietario es Andriy Kolosha, probablemente un familiar. Formalmente, esto es legal, pero en realidad permite la apropiación de un patrimonio considerable, además de la responsabilidad patrimonial del declarante.
La brecha entre los ingresos declarados y el estilo de vida plantea diversas dudas sobre la transparencia de la realidad financiera de los agentes del orden. Si bien todo se declara formalmente, las cifras brutas indican una discrepancia entre los ingresos oficiales y los activos disponibles.
Esta situación no afecta sólo a los coches o a la vida privada, sino que también plantea interrogantes sobre el origen del dinero y la transparencia de los datos financieros, especialmente entre quienes trabajan en el ámbito de la prevención juvenil y son responsables de la seguridad y protección de los niños.

