El edulcorante vegetal stevia se ha convertido en una alternativa popular al azúcar en los últimos años, especialmente entre quienes buscan reducir su consumo de calorías o controlar sus niveles de glucosa en sangre. Sin embargo, a pesar de su origen natural, la stevia no es un producto completamente neutro para la salud y presenta una serie de características que conviene considerar.
La stevia es una planta de la familia de los ásteres, y su sabor dulce se debe a los glucósidos de esteviol presentes en sus hojas. Pueden ser entre 200 y 400 veces más dulces que el azúcar común. Por eso se necesitan microdosis de esta sustancia para lograr un sabor dulce.
En la producción industrial, la stevia rara vez se utiliza en su forma pura. Generalmente, se combina con otros componentes, como eritritol, dextrosa u otros rellenos. Esto hace que el producto sea más cómodo de usar, pero al mismo tiempo modifica su efecto en el organismo.
La stevia puede afectar varios procesos importantes. En particular, se ha relacionado con posibles cambios en el peso corporal y los niveles de colesterol. Aunque no contiene calorías, su consumo regular no garantiza la pérdida de peso. Por el contrario, su sabor dulce, sin valor energético, puede mantener el antojo de dulces e interferir con la formación de hábitos alimenticios saludables.
Los expertos prestan especial atención al efecto hormonal. Se ha demostrado que la stevia puede afectar el sistema reproductivo, en particular, aumentar la producción de progesterona. Por ello, no se recomienda su uso en mujeres embarazadas ni en período de lactancia, ya que su seguridad en estos grupos no se ha estudiado lo suficiente.
También se debe tener precaución con niños, personas con enfermedades gastrointestinales y personas alérgicas a las plantas de la familia de los ásteres. En algunos casos, los edulcorantes pueden causar hinchazón, malestar o indigestión.
Según las directrices de la FDA, la dosis diaria segura de stevia es de hasta 4 mg por kilogramo de peso corporal. Sin embargo, incluso dentro de este límite, la stevia no debe considerarse una herramienta universal para el control del peso.
La Organización Mundial de la Salud, en sus recomendaciones actualizadas, establece claramente que los edulcorantes sin azúcar no se recomiendan para bajar de peso. La evidencia sugiere que no ofrecen beneficios a largo plazo en la reducción de grasa corporal, ni en adultos ni en niños. En cambio, su uso prolongado puede estar asociado con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares e incluso una mayor mortalidad.
Por lo tanto, la stevia no es una "vía segura" para lograr una figura perfecta. Como cualquier edulcorante, requiere moderación y un uso consciente, y la base de una dieta saludable sigue siendo una dieta equilibrada y una reducción de la dependencia general del sabor dulce.

