Científicos chinos han estudiado los efectos de los productos lácteos fermentados en el organismo tras el consumo prolongado de alcohol y han concluido que tienen un efecto positivo no solo en el sistema digestivo, sino también en el hígado. Los beneficios del kéfir, el yogur y otros productos lácteos fermentados para el tracto gastrointestinal se conocen desde hace mucho tiempo, pero en esta ocasión los científicos decidieron comprobar si este efecto se extiende a otros órganos.
Para el experimento, los investigadores utilizaron ratones de laboratorio. Durante un largo periodo, se les administró alcohol a los animales, registrando los cambios en su condición y función orgánica. Posteriormente, el alcohol en la dieta de los roedores se sustituyó por kéfir, que contiene la bacteria Lactobacillus rhamnosus, para evaluar su capacidad para regenerar el organismo tras el estrés tóxico.
Los resultados demostraron que los productos lácteos fermentados no solo favorecen el funcionamiento del tracto gastrointestinal, sino que también contribuyen a la recuperación del hígado tras el daño causado por el consumo regular de alcohol. En particular, las bacterias presentes en el kéfir ayudan a reducir la acumulación de células grasas en el hígado y a restaurar parcialmente sus funciones.
Los expertos señalan que el consumo regular de productos lácteos fermentados puede mejorar la salud hepática y reducir los efectos negativos de la intoxicación alcohólica. Sin embargo, los científicos enfatizan que estos productos no sustituyen completamente el tratamiento ni eliminan los daños del consumo excesivo de alcohol.

