Investigadores del Instituto Tecnológico Shibaura han concluido que la progresión de la enfermedad de Alzheimer puede ralentizarse con un enfoque relativamente sencillo: cambios en la dieta. Una dieta rica en antioxidantes puede ralentizar la progresión de la demencia y mantener la función cognitiva.
El estudio, publicado en la revista Neuroscience, confirmó que la progresión de las enfermedades neurodegenerativas está directamente relacionada con el daño oxidativo a las células cerebrales. Este proceso altera el funcionamiento de las neuronas y provoca deterioro de la memoria, el pensamiento y otras capacidades cognitivas. El trabajo se basó en experimentos previos que indicaban una relación entre el estrés oxidativo y la deficiencia de vitamina E.
Para comprobar la hipótesis, los científicos realizaron una serie de experimentos con ratones de laboratorio. Los resultados mostraron que la acumulación de daño oxidativo en el cerebro está estrechamente relacionada con el desarrollo de los síntomas característicos de la enfermedad de Alzheimer. Al mismo tiempo, el deterioro de la función de las mitocondrias, estructuras celulares responsables del metabolismo energético, desempeña un papel clave en este proceso.
El autor del estudio, Koji Fukui, señaló que el daño mitocondrial causado por la oxidación es una de las principales causas de los trastornos cognitivos. Al mismo tiempo, los investigadores destacaron un hecho interesante: a pesar del deterioro de las capacidades mentales, los animales no experimentaron trastornos de coordinación motora.
Además, los cerebros de los ratones mostraron niveles elevados de beta-amiloide, un depósito proteico considerado un marcador clave de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, los investigadores no encontraron cambios significativos en la concentración de proteína tau, otro indicador característico de la enfermedad.
Los científicos destacaron que los antioxidantes pueden neutralizar las especies reactivas de oxígeno, protegiendo así las células cerebrales del daño. En particular, las vitaminas E y C ayudan a preservar la funcionalidad mitocondrial y a mantener la salud cognitiva. En el futuro, el equipo planea centrarse en la búsqueda de biomarcadores tempranos de neurodegeneración y en el estudio de sustancias con potentes efectos antioxidantes, que podrían sentar las bases de nuevos enfoques para la prevención y el tratamiento de la demencia.

