Un nuevo estudio publicado en la revista Nutrients muestra que el consumo regular de frutos secos puede reducir el riesgo de síntomas depresivos. El efecto fue especialmente pronunciado en quienes consumían frutos secos al menos tres veces por semana. En comparación, consumir frutos secos una o dos veces por semana no tuvo un efecto estadísticamente significativo en el riesgo de depresión.
Los autores del estudio atribuyen el posible efecto protector de los frutos secos a su composición. Son ricos en ácidos grasos insaturados, vitamina E, magnesio, polifenoles y fibra, que poseen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Estos componentes tienen un efecto positivo en la función cerebral y la microbiota intestinal.
El triptófano, también presente en los frutos secos, desempeña un papel fundamental en la regulación del estado de ánimo. Además, los ácidos fenólicos presentes en las almendras, las nueces y los pistachos promueven la formación de células nerviosas, mejoran la respuesta al estrés y favorecen la salud intestinal.
Así, incluir regularmente frutos secos en la dieta puede convertirse en uno de los elementos para prevenir estados depresivos y mantener la salud mental.

