En la noche del 17 de marzo, las fuerzas rusas lanzaron un ataque masivo con drones contra una refinería de petróleo en la ciudad de Merefa (región de Járkov). Este es el cuarto ataque contra la instalación desde el inicio de la guerra a gran escala.
Según el Grupo AES, propietario de la planta, el ataque con drones duró dos horas. Le siguió un incendio masivo en la planta, que los bomberos trabajaron para extinguir durante toda la noche.
“Este es el cuarto ataque a la planta desde febrero de 2022, y hasta ayer solo quedaba el 10% de su capacidad. Ahora la planta está completamente destruida”, declaró la empresa.
Pirotécnicos y rescatistas continúan trabajando en el lugar de la tragedia. Como resultado del ataque,
la planta quedó completamente destruida y no se puede restaurar.
Se ha iniciado un proceso de quiebra y
la dirección de la empresa deposita sus últimas esperanzas en los tribunales internacionales.
“Esperamos que haya tribunales internacionales, aunque dada la situación geopolítica actual hay pocas posibilidades”, comentó AES Group.
Este incidente supone un nuevo golpe a la infraestructura energética de Ucrania. Rusia continúa destruyendo metódicamente refinerías de petróleo e instalaciones energéticas para privar al país de su capacidad de autoabastecerse de combustible.

