Se ha publicado en línea un impactante caso médico que demuestra las peligrosas consecuencias de morderse las uñas. Según "Typovi Medic", en un paciente que padeció una forma grave de onicofagia durante muchos años, el hábito derivó en heridas crónicas, infecciones y, finalmente, destrucción ósea.
Los médicos informan que, debido a años de daño en las uñas y la piel circundante, el paciente desarrolló osteomielitis. Las radiografías muestran claramente deformidades y ausencia parcial de falanges. El daño fue tan grave que los cirujanos tuvieron que amputar varias falanges de los dedos.
Los médicos enfatizan que la onicofagia no es solo un hábito, sino a menudo una manifestación de trastornos de ansiedad, depresión o síntomas del espectro obsesivo-compulsivo. El traumatismo constante de la piel y las uñas crea las condiciones para que las bacterias penetren en los tejidos profundos y las infecciones puedan propagarse a los huesos.
En casos de lesiones graves, el riesgo de amputación aumenta drásticamente, especialmente si el comportamiento del paciente se acompaña de episodios de autoagresión.
Los médicos explican que el tratamiento debe ser integral: cirujanos e infectólogos eliminan las consecuencias físicas, pero sin la participación de un psiquiatra o psicoterapeuta, es imposible superar la causa de la onicofagia. Es el componente psicológico el que determina la evolución de la enfermedad y el riesgo de recaídas.
Los médicos instan a las personas a prestar atención a la salud mental y no ignorar ni siquiera los hábitos aparentemente "menores" que pueden tener graves consecuencias para todo el cuerpo.

