Un miniaccidente cerebrovascular es un término informal para un accidente isquémico transitorio. Esta afección dura poco tiempo, a menudo solo unos minutos, pero es una señal de alerta grave de un posible accidente cerebrovascular futuro.
Un accidente isquémico transitorio ocurre cuando se interrumpe temporalmente el flujo sanguíneo a una zona específica del cerebro. A diferencia de un accidente cerebrovascular grave, estas alteraciones no provocan daño permanente al tejido cerebral, pero sí indican un alto riesgo de complicaciones peligrosas.
Los expertos señalan que un miniaccidente cerebrovascular puede preceder a un accidente cerebrovascular en varias horas o días, y en algunos casos incluso en varios años. Por eso, ni siquiera los síntomas a corto plazo deben ignorarse.
Los síntomas de un miniaccidente cerebrovascular incluyen debilidad repentina o entumecimiento en la cara, el brazo o la pierna de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, pérdida repentina de la visión, visión doble, mareos y pérdida de coordinación. Estos síntomas suelen desaparecer en un plazo de uno a cinco minutos.
Los médicos enfatizan que, incluso si su bienestar se normaliza rápidamente, debe buscar atención médica de inmediato. Un examen oportuno permite identificar la causa de los trastornos circulatorios y tomar medidas para prevenir un accidente cerebrovascular grave.

