La resaca no es una sentencia para el cuerpo si se aborda la recuperación correctamente. Los médicos enfatizan que una estrategia competente ayuda a reducir los síntomas de intoxicación, recuperar el rendimiento y mejorar el bienestar pocas horas después de despertarse. Lo principal es evitar errores comunes y centrarse en mantener el equilibrio hídrico, el hígado y el sistema nervioso.
En primer lugar, el cuerpo necesita rehidratarse y reponer electrolitos. El alcohol tiene un fuerte efecto diurético, lo que provoca la pérdida de líquidos y minerales, como el potasio y el magnesio. El agua natural es una opción básica, pero el agua mineral alcalina sin gas es más eficaz: ayuda a normalizar el equilibrio ácido-base y a reducir la irritación estomacal. Las soluciones electrolíticas de farmacia pueden ser útiles, ya que reponen rápidamente el déficit de sales. La salmuera también está permitida, pero en pequeñas cantidades para no sobrecargar el sistema digestivo.
El segundo paso importante es un desayuno ligero y completo. La creencia popular de que los alimentos grasos son beneficiosos es errónea, ya que sobrecargan el hígado, que ya trabaja para neutralizar las toxinas. Los productos óptimos son los huevos, que contienen cisteína y ayudan a descomponer el acetaldehído; el caldo de pollo, como fuente de líquidos y nutrientes; y la avena, que estabiliza los niveles de azúcar en sangre. El té de jengibre, opcionalmente con un poco de miel, es útil para reducir las náuseas.
El tercer elemento de la recuperación es ayudar al cuerpo a eliminar toxinas y descansar lo suficiente. Los absorbentes, como el carbón activado o los productos a base de sílice, pueden reducir la intoxicación intestinal. Una ducha de contraste estimula la circulación sanguínea y promueve el tono muscular general, y dormir una o dos horas adicionales después del desayuno permite que el sistema nervioso se recupere.
Al mismo tiempo, los médicos advierten contra acciones que solo empeoran la afección. La resaca alcohólica no cura, sino que solo pospone los síntomas y aumenta la carga sobre el corazón y el hígado. Tampoco se recomienda tomar café fuerte en ayunas, ya que la cafeína aumenta la deshidratación y puede empeorar el dolor de cabeza.

