Muchas personas notan cambios desagradables en su apariencia al despertar: su rostro se ve arrugado, hinchado, con marcas de almohada o incluso nuevas arrugas finas. Los médicos explican que, en la mayoría de los casos, la causa reside en una mala postura al dormir.
La mayoría de las personas duermen de lado, hundiendo la cara en la almohada. Esto genera horas de presión sobre la piel y dificulta la circulación de la linfa. Debido a la retención de líquidos en los tejidos laxos, se produce hinchazón por la mañana, y la presión del tejido de la almohada contribuye a la aparición de arrugas y pliegues.
Los expertos recomiendan dormir boca arriba, ya que esta posición se considera la más eficaz para prevenir la aparición temprana de arrugas e hinchazón. Además, una almohada anatómica adecuada con una muesca especial en el centro ayudará: favorece la posición natural de la cabeza y el cuello y reduce el riesgo de trastornos del flujo linfático.
Otra forma fácil de mantener la piel fresca es usar una funda de almohada de seda natural. Su suave tejido no deja marcas en la piel, reduce la fricción y proporciona un sueño más confortable.
Así, unos sencillos cambios de hábitos (dormir boca arriba, utilizar la almohada adecuada y una funda de seda) pueden mejorar significativamente el estado del rostro por la mañana y convertirse en una prevención eficaz del envejecimiento prematuro de la piel.