La esperanza de vida no solo se ve afectada por la dieta, la presión arterial o el tabaquismo. Como ha demostrado un estudio reciente realizado por científicos de Estados Unidos y el Reino Unido, hay que añadir dos factores más a la lista de factores que aumentan considerablemente el riesgo de muerte prematura: los trastornos del sueño y la diabetes tipo 2.
El estudio incluyó a más de 500.000 personas de mediana edad, y sus resultados fueron los primeros de su tipo: científicos de la Universidad Northwestern en Chicago y la Universidad de Surrey analizaron la combinación de diabetes y mal sueño como un doble riesgo.
Según un comunicado de prensa publicado en la plataforma EurekAlert, las personas con diabetes tipo 2 que también presentan problemas de sueño tienen un 87 % más de riesgo de muerte prematura que quienes no presentan estos problemas. En comparación, quienes no presentan trastornos del sueño solo presentaron un 12 % más de riesgo.
Con el término “falta de sueño”, los investigadores no solo se refieren a la falta de sueño, sino también a la dificultad para conciliar el sueño, al sueño interrumpido o al síndrome de apnea del sueño (una breve interrupción de la respiración).
Los científicos instan a los médicos a tomar más en serio las quejas de falta de sueño, especialmente entre las personas con enfermedades crónicas. Al mismo tiempo, enfatizan que la prevención de los trastornos del sueño debe comenzar a una edad temprana, ya que este puede ser un factor crucial para preservar la longevidad.

