En dirección a Kupyansk, las tropas rusas intentan infiltrarse en la retaguardia ucraniana mediante tácticas de asalto en pequeños grupos. Al mismo tiempo, gracias al uso activo de tecnología no tripulada, las Fuerzas de Defensa logran mantener la situación estable.
Así lo declaró el comandante de la unidad TERRA del Tercer Cuerpo de Ejército, Mykola Volokhov, con distintivo de llamada "Abdula". Según él, el enemigo evita el combate directo con la infantería ucraniana e intenta eludir las posiciones avanzadas.
El objetivo de estas acciones es penetrar en la retaguardia, donde se ubican las unidades de operadores de drones, las rutas logísticas y el equipo. Es allí donde el enemigo intenta sembrar el caos, interrumpir el suministro y dificultar las maniobras de las fuerzas ucranianas.
Volokhov también informó sobre un intento de cruzar el río Oskil, que resultó fallido para las unidades rusas. Según él, gracias a ello, el ejército ucraniano pudo reponer el fondo de intercambio.
Al evaluar la situación general, el comandante señaló que el enemigo permanece activo en todos los frentes, incluso donde no tiene posibilidades reales de avanzar. En la zona de responsabilidad del Tercer Cuerpo de Ejército, al enemigo le resulta difícil lograr resultados, pero continúa ejerciendo presión, intentando contener las acciones de las fuerzas ucranianas.
Los sistemas no tripulados se han convertido en una respuesta clave a las tácticas de infiltración. Gracias a los drones, el ejército ucraniano controla toda la zona de combate y detecta rápidamente los movimientos del enemigo.
Según Volokhov, en esta guerra, la asimetría juega a favor de Ucrania: la infantería rusa sufre pérdidas irreparables, mientras que los drones pueden ser reemplazados. Esto es lo que permite a las Fuerzas de Defensa mantener la línea del frente estable a pesar de la presión constante.

