Ucrania es conocida por su historia centenaria, llena de secretos y descubrimientos inesperados. Durante siglos, tanto gobernantes como ciudadanos comunes han ocultado sus tesoros más valiosos bajo tierra, cuevas y bajo los muros de los templos. Arqueólogos o buscadores ocasionales ya han encontrado algunas reliquias, pero muchos misterios siguen sin resolverse. Aquí tienes cinco de los lugares más famosos donde aún se buscan los tesoros perdidos de nuestra tierra.
Misterios de la Lavra de las Cuevas de Kyiv
Según la leyenda, durante la invasión mongol-tártara, los monjes de la Laura ocultaron sus reliquias más valiosas (iconos, cuencos de plata y santuarios) en las mazmorras de la Laura. El sistema de cuevas se extiende por decenas de kilómetros, y muchos pasadizos aún no han sido explorados. Se dice que algunos túneles fueron tapiados deliberadamente para proteger los tesoros de los enemigos, y se requieren llaves especiales u oraciones para acceder a las habitaciones ocultas.
Tesoros del Sich de Zaporizhia
Los cosacos de Zaporozhian obtuvieron numerosos trofeos en sus campañas: oro, plata y armas valiosas. Tras la destrucción del Sich en el siglo XVIII, se cree que los ancianos lograron ocultar los tesoros más valiosos, quizás en el lecho del Dniéper, cerca de Jortytsia, o en fortificaciones. Historiadores y aventureros aún buscan mapas y códigos que indiquen la ubicación exacta del escondite.
La leyenda del oro de Mazepa
Tras la derrota de Poltava en 1709, el hetmán Iván Mazepa se vio obligado a huir, dejando tras sí importantes tesoros en Ucrania. Según una versión, ordenó ocultar algunas de las joyas en los bosques de Poltava o Cherkasy. Las misteriosas mazmorras y los antiguos graneros cosacos siguen atrayendo a los investigadores, pero no se han encontrado hallazgos fiables.
La riqueza de los príncipes gallegos
El principado de Galitzia-Volinia fue uno de los más ricos de Europa en el siglo XIII. Durante la invasión mongola, los príncipes ocultaron tesoros en cuevas, monasterios y bosques de los Cárpatos. Hoy en día, arqueólogos y aficionados con detectores de metales buscan estos antiguos tesoros, pero la mayoría aún se consideran perdidos.
Reliquias de Santa Sofía
En la década de 1920, cuando se confiscaron los bienes de la iglesia, algunas joyas de la Catedral de Santa Sofía fueron puestas a la venta o enviadas a un almacén. Se presume que los sacerdotes podrían haber ocultado las piezas en las mazmorras de la catedral o haberlas sacado de Kiev. Se desconoce qué objetos de valor se conservaron, y se están desarrollando verdaderas historias de detectives en torno a esto.
Así, la tierra ucraniana aún esconde multitud de importantes tesoros históricos. Estas reliquias perdidas no solo son joyas, sino también una parte viva de la cultura que inspira a nuevas generaciones de exploradores y aventureros.

