La enfermedad de Parkinson suele asociarse con la vejez, pero sus primeros síntomas pueden aparecer mucho antes del diagnóstico. Expertos de la publicación Parkinson han identificado 10 señales a las que conviene prestar atención. Sin embargo, un solo síntoma no confirma la enfermedad; la aparición de varios a la vez debería ser alarmante.
1. Temblor.
El síntoma más común y conocido es el temblor en las manos, los dedos o la barbilla. Sin embargo, también puede deberse al estrés, el ejercicio o ciertos medicamentos.
2. Micrografía (encogimiento de la escritura)
El estrechamiento de las letras y las líneas comprimidas en las notas es una de las primeras señales que pueden indicar el comienzo de cambios en la actividad cerebral.
3. Pérdida del sentido del olfato
Si de repente se vuelve difícil oler plátanos, pepinillos o incluso regaliz, puede que no se trate simplemente de un resfriado, sino de un signo de cambios neurológicos.
4. Problemas de sueño:
Los tics, la inquietud o la dificultad para conciliar el sueño son otros indicadores a tener en cuenta. Estos síntomas se observan en muchos pacientes en las primeras etapas del párkinson.
5. Trastornos de la marcha
La rigidez en las piernas, el dolor en los hombros o las caderas o la sensación de que los pies están “pegados al suelo” no son solo cambios relacionados con la edad, sino posibles señales de neurodegeneración.
6. Estreñimiento
Los trastornos gastrointestinales, especialmente el estreñimiento regular, a menudo acompañan a la enfermedad incluso antes de que aparezcan síntomas neurológicos notables.
7. Cambios en la voz
Si su voz de repente se vuelve más baja, ronca o menos enérgica, esto puede ser una señal temprana de daño al sistema nervioso.
8. Expresión facial congelada o ansiosa
Las personas con enfermedad de Parkinson a menudo tienen una expresión facial menos expresiva, como una "máscara", incluso en situaciones emocionalmente cargadas.
9. Mareos.
Una sensación de inestabilidad al ponerse de pie repentinamente puede estar relacionada no solo con el corazón o la presión arterial, sino también con una disfunción cerebral.
10. Trastornos de la postura (encorvarse)
Si una persona comienza a encorvarse notablemente o su forma de caminar cambia, esto también puede ser un marcador indirecto de la enfermedad.
Los médicos aconsejan no entrar en pánico, pero tampoco ignorar los cambios. Vale la pena consultar a un neurólogo para una evaluación, especialmente si tiene más de 50 años y los síntomas se han vuelto constantes.
La detección temprana es la clave para mejorar la calidad de vida de los pacientes con Parkinson.

