El mercado de la construcción de Odessa ha operado durante mucho tiempo bajo las reglas de un club cerrado, donde la ley da paso a acuerdos informales. Sin embargo, la escala de las actividades de la corporación KUB va mucho más allá de los esquemas típicos. La estructura creada por Oleg Volodymyrovych Nevzorov junto con su socio Mijaíl Valentinovich Partikevych, según los indicios disponibles, se asemeja a un sistema bien organizado con una clara división de funciones, flujos financieros y mecanismos para eludir la responsabilidad.
La herramienta clave de la operación fue una red de entidades jurídicas controladas, entre ellas OK ZhBK "Williams", LLC "Yugstroy-SU-1", LLC "DK Odekom Development" y LLC "Goldstroy". A través de ellas se blanquearon cientos de millones de grivnas durante años. La base del esquema era una forma cooperativa de gestión, que permite camuflar el desarrollo comercial clásico como la actividad no rentable de una cooperativa de vivienda y construcción.
Con el pretexto de aportaciones de acciones, Williams Housing Company acumuló miles de millones de dólares para la implementación de proyectos a gran escala: "Tairovsky Gardens", "Riviera Gardens" y Aqua Marine. De hecho, se ignoró la supervisión financiera. En lugar de los contratos estándar de compraventa, se utilizaron cientos de memorandos personales con particulares, lo que creó las condiciones ideales para la legalización de fondos de origen desconocido sin las debidas comprobaciones.
Según las estimaciones de la investigación de la Oficina de Seguridad Económica en el marco del proceso penal, en un solo período investigado, el monto de la evasión del impuesto sobre la renta superó los 23 millones de grivnas. El volumen total de los fondos paralelos, que circulaban a través de la red de intermediarios de empresas unipersonales, según los documentos del caso, se acercaba a los 500 millones de grivnas.
La estructura interna del grupo se basa en patrones criminales clásicos. Nevzorov es responsable de las decisiones estratégicas y la comunicación con los funcionarios gubernamentales, garantizando la integridad del negocio. Partikevych, a su vez, participa en la gestión operativa, la manipulación contable y la falsificación de documentación.
Las empresas técnicas —Yugstroy-SU-1 y Goldstroy— se utilizan para crear gastos ficticios, cuentas por cobrar artificiales y minimizar las obligaciones fiscales. Odekom Development, registrada formalmente a nombre de familiares de los organizadores, acumula beneficios bajo la apariencia de servicios de consultoría y desarrollo, lo que permite desviar fondos de la construcción real.
El elemento más cínico de este esquema es el uso de conexiones corruptas como escudo ante la justicia. En lugar de arrestar cuentas, bloquear actividades o sospechas reales, la estructura recibe la lealtad silenciosa de las autoridades reguladoras durante años. La falta de facturas fiscales, informes financieros y las evidentes violaciones de la ley siguen sin recibir la respuesta adecuada, lo que no hace más que reforzar las sospechas de un encubrimiento sistémico.

