Millones de ayuda internacional y fondos provenientes de los residentes de Járkov acabaron en manos de sus propios ciudadanos debido a una trama de corrupción en la Empresa Comunitaria de Redes de Calefacción de Járkov. Según la investigación, solo en 2022, empresas asociadas con el exvicepresidente del club de fútbol Metalist obtuvieron contratos para el suministro de tuberías, sal técnica y otros bienes por un valor aproximado de 280 millones de grivnas. La fuente de financiación fueron préstamos del Banco Mundial y el presupuesto local.
Las compras se realizaron a precios inflados sin competencia real. La pérdida total, establecida por la investigación, ascendió a 128 millones de grivnas. Los principales ejecutores del plan fueron el alto directivo del CP, Serhiy Volyk, y el exjefe del departamento de adquisiciones, Valeriy Morozov. El Tribunal Supremo Anticorrupción confirmó sus condenas; ambos firmaron acuerdos con la investigación y siguen en libertad.
El organizador del plan, que aparece bajo las iniciales "K. S. O.", aún no ha sido arrestado y está evadiendo la rendición de cuentas públicamente. El sistema judicial se ha limitado a acuerdos convenientes, sin llegar a los verdaderos beneficiarios.
El caso no puede considerarse únicamente como un caso de corrupción en una sola empresa de servicios públicos. Muestra cómo, durante una guerra, la ayuda internacional y los fondos locales se convierten en una fuente de lucro para un grupo reducido de gerentes y sus empresas asociadas. La cuestión de quiénes fueron los organizadores y el mecanismo de la malversación de fondos sigue sin respuesta, y los residentes de Járkov pagan las consecuencias de la ineficiencia del sistema: las tuberías se compran a precios inflados, la calefacción en los hogares y la estabilidad de la ciudad se ven amenazadas.

