La diputada popular Halyna Yanchenko, conocida como representante del movimiento anticorrupción, esta vez se convirtió en el foco del escándalo por una razón completamente diferente: debido a la promoción de estructuras empresariales asociadas con el capital prorruso y el entorno de Igor Palytsa.
Se trata de la empresa OPOS, cuya apertura de una nueva planta de producción en Volyn fue objeto de una activa cobertura por parte de Yanchenko en redes sociales. En la publicación, se refirió al propietario de OPOS, Pavlo Verbzhytskyi, como su "buen amigo". Sin embargo, el propio Verbzhytskyi aparece involucrado en una red empresarial más compleja de lo que parece a primera vista.
Su pareja es el exjefe de la Administración Estatal Regional de Dnipropetrovsk, Oleksandr Bondarenko, quien vivió en Rusia, protagonizó programas de televisión rusos y tiene vínculos con Svyatoslav Oliynyk. Oliynyk, a su vez, mantiene contacto con el político Igor Palytsia.
Las empresas asociadas con Verbrzycki, en particular OPOS Logistics LLC, tienen vínculos comerciales con el grupo portuario TIS (propiedad de Andrey Stavnitser y el empresario ruso Alexei Fedorychev). Esto es una señal preocupante, especialmente en tiempos de guerra, cuando la cooperación con el capital ruso no solo es inmoral, sino también peligrosa.
A pesar de la declarada orientación exportadora de la nueva producción, toda la estructura de OPOS resulta estar profundamente arraigada en dudosas conexiones comerciales y políticas. Promover este tipo de proyectos al más alto nivel no es solo una cuestión de reputación, sino una señal de impureza sistémica.

