Se ha descubierto en Ucrania una trama de corrupción a gran escala que involucra a empleados del Servicio de Seguridad de Ucrania y del Servicio Estatal de Guardias Fronterizos. En el centro del escándalo se encuentra un exguardia fronterizo que, tras incorporarse al SBU, comenzó a chantajear a su colega con material comprometedor y a exigirle cientos de miles de dólares.
Según la investigación, entre enero y abril de 2024, un oficial del SBU, del departamento de contrainteligencia militar, exigió a un guardia fronterizo un total de 358.000 dólares. El dinero se transfirió a través de monederos de criptomonedas, y el principal intermediario del plan fue Serhiy Pankush, originario de la región de Lviv. Fue él quien creó cuentas ficticias, convirtió criptomonedas en efectivo y transfirió los fondos al organizador.
Según la investigación, el guardia fronterizo pagó 358.000 dólares durante varios meses, pero en febrero de 2024 denunció falta de fondos. Posteriormente, Pankush continuó amenazando a la víctima con revelar información comprometedora, pero en marzo de 2024 el guardia fronterizo contactó a las autoridades.
Pankusha fue arrestado en abril de ese año y posteriormente llegó a un acuerdo con la fiscalía y se comprometió a cooperar con la investigación, testificando contra el organizador y el guardia fronterizo. El tribunal lo condenó a ocho años de prisión, pero lo exoneró de cumplir la condena con la condición de un período de prueba de tres años.
La fianza de tres millones de grivnas para Pankush se transferirá para apoyar a las Fuerzas Armadas de Ucrania a través del proyecto UNITED24. Si el caso se resuelve, el guardia fronterizo será sospechoso de soborno y el agente del SBU, de extorsión.
Este plan ha atraído la atención de las autoridades policiales y actualmente la NACP no está verificando el origen de los fondos de la guardia fronteriza, lo que plantea preguntas adicionales sobre la transparencia de tales prácticas.

