Numerosos estudios demuestran que el café puede tener efectos positivos para la salud, como la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, el apoyo a la función cerebral y su aporte de antioxidantes. Sin embargo, la cultura moderna de las bebidas a base de café, con su abundancia de aditivos, jarabes y sabores, a menudo anula estos beneficios. Como resultado, una bebida que debería ser vigorizante y beneficiosa para el cuerpo se convierte en una fuente excesiva de azúcar, grasa y compuestos químicos.
Uno de los errores más comunes es el uso excesivo de cremas saborizadas. Incluso unas pocas cucharadas de estos aditivos aumentan significativamente el contenido calórico y de azúcar del café. En cambio, una pequeña cantidad de leche vegetal sin azúcar se considera una opción más saludable, ya que le da a la bebida un sabor suave sin un exceso de calorías.
Otro problema es el abuso del azúcar y los edulcorantes artificiales. Los jarabes y edulcorantes pueden contener cantidades significativas de azúcar añadido, lo que aumenta rápidamente los niveles de glucosa en sangre. Una alternativa podría ser reducir gradualmente el dulzor y usar especias naturales, como la canela.
La calidad de los granos de café también juega un papel importante. El café de mala calidad o no orgánico puede contener residuos de pesticidas y otros químicos. Esto puede tener efectos negativos para la salud si se consume durante un período prolongado.
El momento de consumir café también suele subestimarse. El consumo excesivo de cafeína o de café en ayunas puede causar nerviosismo, aumento de la ansiedad, problemas digestivos y acidez estomacal. Además, la cafeína puede permanecer en el cuerpo durante muchas horas, por lo que el café de la tarde suele causar trastornos del sueño.
Otro error es evitar los potenciadores naturales del sabor. Las especias y los aditivos naturales no solo enriquecen el sabor, sino que también pueden tener propiedades antioxidantes y antiinflamatorias sin sobrecargar la bebida de azúcar.
El café también puede aportar suplementos beneficiosos. Algunas personas le añaden colágeno u otros ingredientes nutricionales, combinando su rutina matutina con el cuidado de la piel, el cuidado de las articulaciones o la recuperación del ejercicio.
Tomar café regularmente en cafeterías y cadenas de café es otra trampa. Estas bebidas suelen contener calorías ocultas, una gran cantidad de grasa y azúcar, y una porción grande a veces puede tener el mismo valor energético que una comida completa.
El equilibrio hídrico merece especial atención. Aunque la cafeína tiene un ligero efecto diurético, el café en sí se compone principalmente de agua. Los problemas surgen cuando el café reemplaza por completo el agua normal a lo largo del día.
Finalmente, el método de preparación es importante. El uso de cafeteras o cápsulas de plástico puede provocar la filtración de sustancias químicas no deseadas en el café al exponerlo al agua caliente. Los dispositivos de vidrio, metal o cerámica se consideran más seguros desde este punto de vista.

