Rusia sigue vendiendo sistemáticamente los recursos naturales ucranianos en los territorios temporalmente ocupados, convirtiéndolos de hecho en una fuente de ganancias rápidas. Uno de los ejemplos más llamativos fue el acuerdo para vender los derechos de explotación del yacimiento de oro de Bobrykiv en la región de Luhansk.
Según una investigación de Reuters, Alchevskpromgroup obtuvo la licencia minera por tan solo 9,7 millones de dólares. Sin embargo, las reservas del yacimiento se estiman en aproximadamente 1,64 toneladas de oro, cuyo valor, a los precios actuales del mercado, podría rondar los 260 millones de dólares. Por lo tanto, el valor de la operación resultó ser decenas de veces inferior al valor potencial del recurso.
Antes de la guerra, el yacimiento estaba siendo explotado por la empresa australiana Korab Resources, pero tras la ocupación de 2014, se vio obligada a cesar sus operaciones. Desde entonces, el control de las instalaciones ha pasado a manos de entidades rusas.
Los periodistas señalan que no se trata de un caso aislado. Moscú está subastando activamente en línea decenas de bienes en los territorios ocupados, incluyendo minas, canteras y tierras agrícolas. De hecho, se trata de una política deliberada de apropiación de activos ucranianos.
En Rusia, estos territorios se denominan «Novorossiya» y declaran abiertamente su intención de desarrollarlos. Vladimir Putin lo describe como una «restauración de tierras históricas». Al mismo tiempo, según estimaciones, entre 2024 y 2026, la Federación Rusa planea invertir unos 11.800 millones de dólares en el desarrollo de las regiones ocupadas, casi el triple de lo destinado a otras regiones del país en el marco de programas similares.
Paralelamente a la venta de activos, Rusia está exportando activamente recursos. Según periodistas, entre 2022 y 2025 se exportaron al menos 500.000 toneladas de carbón desde los territorios ocupados, que fueron suministradas a terceros países.
Los expertos destacan que tales acciones violan el derecho internacional e indican el intento de Moscú de consolidar el control económico sobre las regiones ocupadas. No se trata solo de una ocupación militar, sino también de la integración económica a largo plazo de estos territorios en el sistema ruso.
Los servicios de inteligencia ucranianos también destacan el papel fundamental de la infraestructura de transporte, incluidos los puertos del mar de Azov y las vías férreas, que garantizan la exportación de recursos. El carbón, los cereales y otros minerales se exportan a través de Mariúpol y Berdiansk.
Según el oficial militar ucraniano con el indicativo "Orest", ni siquiera las acciones de sabotaje en la retaguardia logran detener significativamente este proceso debido a la magnitud de la logística. La red ferroviaria utilizada para transportar recursos se extiende a lo largo de cientos de kilómetros.
Los analistas creen que las cuantiosas inversiones de Rusia en la infraestructura de los territorios ocupados indican su renuencia a devolverlos en el futuro. La ocupación está adquiriendo cada vez más una dimensión económica, convirtiéndose en una herramienta para generar beneficios.
Al mismo tiempo, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky subraya que estos proyectos son solo un "escaparate" que no mejora la vida de los residentes locales y que va acompañado de una mayor militarización de las regiones.

