Los médicos advierten: las fiestas con exceso de comida y alcohol pueden suponer una grave amenaza para la salud. Los gastroenterólogos destacan que, durante las festividades, el número de pacientes con exacerbación de enfermedades crónicas del sistema digestivo aumenta significativamente.
El Departamento de Salud de la Administración Estatal de la Ciudad de Kyiv informa que, según el gastroenterólogo y Doctor Honoris Causa de Ucrania, Igor Chervak, la comida de Año Nuevo y las festividades suele provocar exceso de comida. El exceso de comida sobrecarga el estómago, el páncreas y el hígado. Las consecuencias pueden ser náuseas, sensación de pesadez, dolor abdominal y la exacerbación de enfermedades como la gastritis o la pancreatitis. En algunos casos, la afección puede requerir hospitalización.
El especialista explica que las primeras señales de alerta son la sensación de saciedad y pesadez después de comer. Indican que el cuerpo no tiene tiempo para digerir una gran cantidad de alimentos. Como respuesta, pueden presentarse espasmos, alteración de la motilidad gastrointestinal y vómitos como reacción de defensa.
El exceso de alimentos grasos y fritos, así como el abuso de especias, salsas y productos ahumados, afectan especialmente la digestión. Esta alimentación puede causar dolor abdominal espástico y trastornos intestinales graves. Si se come en exceso durante varios días seguidos, los riesgos aumentan significativamente. Uno de los diagnósticos más comunes en las vacaciones es la pancreatitis aguda, que se produce debido a la combinación de alimentos grasos y alcohol.
Además, el consumo excesivo de dulces y alimentos grasosos se refleja en los parámetros sanguíneos: aumentan los niveles de colesterol y glucosa. Comer en exceso y beber alcohol también afecta negativamente a los sistemas cardiovascular, nervioso y musculoesquelético, lo que supone un grave estrés para todo el organismo.
Los médicos no recomiendan ayunar antes de una comida festiva, ya que esto solo aumenta el riesgo de comer más de lo necesario. Si una persona comprende que le resultará difícil controlarse, conviene consultar con un médico con antelación sobre el posible uso de preparados enzimáticos. Al mismo tiempo, los expertos enfatizan que no vale la pena automedicarse.
Para reducir la carga sobre el cuerpo, los médicos recomiendan planificar con antelación un menú festivo más saludable. En particular, es mejor hornear o guisar la carne y el pescado en lugar de freírlos. Conviene limitar el consumo de alimentos enlatados y carnes ahumadas, evitar la mayonesa comercial y sustituirla por salsas caseras o aderezos de yogur o kéfir con hierbas. Se recomienda incluir más ensaladas de verduras en la mesa, y es recomendable sustituir los postres contundentes por fruta.
También se recomienda evitar las bebidas carbonatadas dulces con alto contenido de azúcar, prefiriendo agua, compota o zumo de fruta. No se deben combinar platos muy calientes y fríos en la misma comida, y los alimentos grasos deben complementarse con guarniciones de verduras. Los médicos aconsejan controlar cuidadosamente el tamaño de las porciones y no forzarse a terminar todo el plato.
Por otra parte, los expertos enfatizan que no existe una dosis segura de alcohol. Es mejor que las personas con enfermedades crónicas del sistema digestivo, el corazón o el metabolismo se abstengan por completo de consumir alcohol durante las fiestas para evitar complicaciones graves.

