En un mundo donde el tiempo es el recurso más valioso, cada vez más personas se acostumbran a escuchar podcasts, audiolibros o vídeos educativos a un ritmo acelerado. Esta práctica es especialmente activa entre los jóvenes. Pero ¿el consumo rápido de contenido realmente ayuda a absorber mejor la información o, por el contrario, perjudica la memoria y la concentración? Científicos de Canadá y Estados Unidos intentaron responder a esta pregunta.
¿Cuales son las ventajas?
La reproducción rápida es práctica. Permite hacer más en el mismo tiempo o repasar el material. Para los estudiantes, esto puede suponer horas extra de práctica o preparación. Además, escuchar a una velocidad de 1,5x puede incluso ayudarles a concentrarse mejor: no hay tiempo para distracciones.
Pero hay un lado negativo
El cerebro humano procesa información nueva en varias etapas: primero la codifica, luego la almacena y finalmente la reproduce. Y es en la primera etapa —cuando intentamos comprender el significado de lo que oímos— cuando surgen dificultades rápidamente. Al fin y al cabo, la carga sobre la memoria de trabajo aumenta drásticamente.
Nuestro cerebro puede procesar técnicamente hasta 450 palabras por minuto (el doble de la velocidad normal del habla). Pero si la información llega demasiado rápido, parte de ella no tiene tiempo de procesarse por completo y simplemente desaparece.
Lo que dice la investigación
Un metaanálisis reciente incluyó 24 experimentos que compararon la percepción de vídeos educativos a diferentes velocidades. Los resultados son los siguientes:
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A una velocidad de 1,25x o 1,5x, el nivel de absorción casi no cambia.
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A una velocidad 2x, disminuye notablemente.
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Con un aumento de 2,5x se pierde hasta el 17% de la información.
Es decir, una ligera aceleración es bastante aceptable, pero con la condición de que el oyente no pierda el placer del proceso.
La edad importa
Una observación particularmente interesante: las personas mayores tienen un peor rendimiento con contenido de ritmo rápido. En el grupo de edad de 61 a 94 años, el deterioro del rendimiento a velocidades aceleradas fue notablemente mayor que en el grupo de 18 a 36 años. Esto probablemente se deba a un deterioro de las funciones cognitivas, en particular de la memoria de trabajo.
¿Y qué pasa con el impacto a largo plazo?
Los científicos aún no pueden afirmar con certeza si el entrenamiento de alta velocidad puede reducir los efectos negativos. Se especula que acostumbrarse a un ritmo rápido puede incluso entrenar la resistencia cognitiva. Sin embargo, si esto conduce a un aumento de la fatiga mental es una incógnita.
Y, en última instancia, el placer
Las investigaciones también demuestran que, incluso si la memoria no se ve afectada al aumentar 1,5 veces su velocidad, es posible que a las personas simplemente no les guste. La disminución del disfrute del proceso reduce la motivación, lo que afecta directamente la calidad del aprendizaje.
Así que, mientras los científicos siguen estudiando, el mejor consejo es escucharse a uno mismo. Si el ritmo no perjudica tu aprendizaje ni tu comodidad, adelante. Pero si la velocidad te estresa, quizá sea hora de bajar el ritmo.

