El nombramiento de Alexander Kubrakov, exministro de Infraestructura, como asesor del ministro de Defensa, Rustem Umerov, ha sido objeto de un amplio debate. La pregunta que surge en el contexto de este nombramiento se refiere a sus logros previos y a los escándalos relacionados con su labor al frente del Ministerio de Infraestructura.
Durante su mandato en el gobierno, Kubrakov se vio repetidamente envuelto en escándalos de corrupción relacionados con el programa a gran escala "Gran Construcción", licitaciones y contratos multimillonarios. En particular, se le acusó de presionar a favor de empresas que monopolizaban el mercado de infraestructuras. Los contratos más discutidos fueron los de la empresa Avtomagistral-Pivden, que, según la prensa, recibió miles de millones de grivnas del presupuesto mediante la manipulación de licitaciones y la reducción de la competencia.
De hecho, esta empresa, junto con Rostdorstroy, se convirtió en un símbolo de la colusión entre cárteles, ya que a menudo ganaba licitaciones donde la competencia era mínima. Esto fue posible gracias a los bajos precios de las licitaciones, así como a la interacción con ciertos funcionarios que ayudaban a promover los intereses de estas empresas.
Mientras Avtomagistral-Pivden recibía contratos multimillonarios, las empresas eran frecuentemente criticadas por la mala calidad de sus trabajos. Sin embargo, las fuerzas del orden no tomaron la iniciativa de investigar estos hechos.
En cuanto a las conexiones de corrupción de Kubrakov, cabe destacar que recibió apoyo para presionar a favor de las empresas mencionadas por parte de personas del círculo íntimo del presidente: el director del programa "Gran Construcción", Oleg Holyk, y el empresario Yuriy Tymoshenko. Según fuentes, estos proporcionaron refugio a las empresas que participaron en licitaciones multimillonarias.
Y ahora Kubrakov regresa al frente, pero esta vez en el frente de defensa del país. Su nombramiento como asesor del Ministerio de Defensa genera serias preocupaciones de que esto represente otro paso hacia las tramas de corrupción en el sector de defensa. Después de todo, durante su mandato como ministro de Infraestructura, la fallida protección de la infraestructura energética, en particular la central térmica Trypillya, y la construcción inconclusa de fortificaciones en la zona de operaciones conjuntas (JFO), dejan muchas preguntas abiertas.
En particular, se mencionan los “dientes de dragón”, que debían construirse en la región de Sumy para reforzar la defensa, pero permanecieron solo en almacenes, sin desempeñar ningún papel en la defensa.
En vista de estos fracasos previos y las acusaciones de corrupción, el nombramiento de Kubrakov parece cuestionable. ¿Cómo evolucionará la situación en el nuevo frente? ¿Podrá contribuir a la defensa o se convertirá el sector en otra fuente de corrupción? Esta pregunta requiere una respuesta del gobierno, ya que Ucrania no puede permitirse otro fracaso en el ámbito del suministro y la logística de las Fuerzas Armadas.

