El 20 de noviembre, medios de comunicación y figuras públicas rusas informaron de un ataque contra la región de Kursk con misiles británicos de largo alcance Storm Shadow. Según sus declaraciones, los ataques se concentraron en la zona de Maryino, y el número total de misiles disparados podría alcanzar los 12.
El gobernador ruso anunció el derribo de dos misiles, sin especificar su tipo.
Ayer, según medios ucranianos y el Ministerio de Defensa ruso, el territorio de la Federación Rusa fue atacado por primera vez por sistemas antimisiles antiaéreos estadounidenses. Ucrania no lo confirmó oficialmente. Hoy se informó que Estados Unidos también autorizó ataques con misiles Storm Shadow.
Los medios occidentales también escriben que Ucrania atacó hoy por primera vez el territorio de la Federación Rusa con misiles británicos Storm Shadow.
Así lo informan los periódicos Bloomberg, Reuters y Telegraph, citando fuentes occidentales.
Esto ocurrió, según se informó, en Maryino, óblast de Kursk. Se afirma que el ataque fue contra objetivos militares.
Las Fuerzas Armadas de Ucrania atacaron con misiles Storm Shadow la zona de la histórica finca de los príncipes Baryatinsky en la región de Kursk, ahora un sanatorio propiedad de la administración presidencial rusa, informan los medios de comunicación rusos.
Previamente había aparecido un vídeo de bombardeos provenientes de las inmediaciones de esta finca.
Fuentes ucranianas sugieren que el ataque tuvo como objetivo un puesto de mando subterráneo, que supuestamente estaba situado cerca.
Publicaciones rusas indican que estos edificios fueron alcanzados previamente por misiles Haimar. La foto muestra la destrucción tras dichos ataques.


La BBC también confirmó el uso de misiles británicos Storm Shadow para atacar territorio ruso.
"Según ha podido saber la BBC, los primeros misiles británicos ya han sido utilizados para bombardear territorio ruso", afirma el informe.
La publicación añade que desde hace varios meses Londres aboga por permitir a Ucrania utilizar armas suministradas por Gran Bretaña para atacar territorio ruso, pero quería coordinar la decisión final con Estados Unidos.

