Las reivindicaciones territoriales y políticas de Rusia se extienden mucho más allá del Donbás, a pesar de las declaraciones del Kremlin a audiencias occidentales, según un informe analítico del Instituto para el Estudio de la Guerra del 27 de enero.
Los analistas llaman la atención sobre la discrepancia entre las señales públicas de Rusia a sus socios internacionales y la retórica que emplean los funcionarios rusos en el ámbito informativo nacional. En particular, algunos representantes de la parte rusa afirman que la retirada de las tropas ucranianas del Donbás podría ser una "vía hacia la paz". Al mismo tiempo, otros altos funcionarios hablan abiertamente sobre la necesidad de crear las llamadas zonas de amortiguación fuera de las regiones de Donetsk y Luhansk.
El informe señala que el liderazgo militar ruso ha mencionado repetidamente las regiones de Járkov, Sumy y Dnipropetrovsk como posibles áreas para expandir su control. Esto, según los analistas, indica ambiciones territoriales mucho más amplias que las declaradas por Rusia en negociaciones o declaraciones a Occidente.
Además de las demandas territoriales, Rusia también plantea condiciones políticas estratégicas. No se trata solo de Ucrania, sino también de cambiar la arquitectura de seguridad en Europa. Funcionarios rusos declaran públicamente que cualquier solución pacífica debe eliminar las llamadas "causas profundas" de la guerra, por las que Moscú tradicionalmente entiende la existencia de la OTAN, el apoyo occidental a Ucrania y el actual gobierno ucraniano.
Los analistas enfatizan que estas demandas, en realidad, reproducen la postura rusa del modelo 2021-2022. Entre ellas se encuentran la limitación o el cese total de la expansión de la OTAN, el retorno de la Alianza a las fronteras de 1997, así como la transformación política de Ucrania mediante la sustitución del gobierno elegido democráticamente por un régimen leal al Kremlin.
El informe también analiza publicaciones de medios estatales y ultranacionalistas rusos. Indican explícitamente que incluso una posible retirada de las tropas ucranianas del Donbás se considera solo una etapa intermedia. Rusia planea entonces implementar otras demandas, como la llamada "desnazificación" y la "desmilitarización", que, de hecho, suponen la pérdida total de la soberanía de Ucrania.
Los analistas del Instituto para el Estudio de la Guerra concluyeron que las declaraciones de funcionarios rusos ante el público nacional demuestran claramente que Moscú no se conformará con un acuerdo de paz limitado o de compromiso. El objetivo estratégico de Rusia no es un cese parcial de las hostilidades, sino la capitulación política y militar completa de Ucrania.

