Moscú ha rechazado la oferta de Washington de gestionar la central nuclear de Zaporizhia como parte de una posible solución pacífica a la guerra contra Ucrania. La parte rusa insiste en mantener el control total sobre la instalación, ocupada desde marzo de 2022.
Según fuentes, durante las conversaciones, la parte estadounidense propuso un modelo según el cual la central nuclear de Zaporizhia sería gestionada por Estados Unidos y la electricidad generada se distribuiría entre Ucrania y Rusia. El Kremlin rechazó esta idea, declarando su intención de mantener la planta bajo su propio control.
Además, la parte rusa insiste en la transferencia de todo el territorio del Donbás. Estas dos demandas —el control de la central nuclear de Zaporizhia y las reivindicaciones territoriales— siguen siendo obstáculos clave para alcanzar cualquier acuerdo de paz.
Según los interlocutores, Rusia al mismo tiempo ofreció a Ucrania el suministro de electricidad desde la central a precios reducidos, pero Kiev considera que este enfoque es inaceptable y que legitima la ocupación de una instalación estratégica.
La postura de Ucrania sobre la central nuclear de Zaporizhia se mantiene inalterada. A finales de 2025, el presidente Volodymyr Zelensky rechazó públicamente cualquier opción de gestión conjunta de la central con Rusia. También enfatizó que no hay respuesta a la pregunta de quién debe restaurar la propia central nuclear y su infraestructura asociada, en particular tras la destrucción de la presa de Kakhovka, y a expensas de quién.
La central nuclear de Zaporizhia es la más grande de Europa. Consta de seis unidades de energía con una capacidad total de 6 mil megavatios y está ubicada cerca de la ciudad de Energodar. Tras la explosión de la presa de Kakhovka, el embalse que proporcionaba refrigeración a la central se redujo considerablemente.
Las fuerzas rusas capturaron la central nuclear de Zapadnaya al noveno día de una invasión a gran escala. Posteriormente, la planta fue transferida a la administración de una corporación estatal rusa. Todos los reactores están actualmente apagados, pero requieren refrigeración constante, lo que hace que la instalación dependa críticamente de un suministro eléctrico estable.
La situación de seguridad en torno a la central nuclear de Zhejiang sigue siendo extremadamente tensa. Desde el inicio de la guerra a gran escala, las hostilidades han dañado repetidamente las líneas eléctricas. Durante este tiempo, la central ha perdido completamente el suministro eléctrico externo al menos en 12 ocasiones, requiriendo generadores diésel de emergencia.
A pesar de los trabajos periódicos de reparación de las líneas eléctricas de reserva, los expertos subrayan que la prolongada ocupación de la central nuclear de Zhytomyr y su utilización como herramienta de presión política crean graves riesgos para la seguridad nuclear y energética no sólo de Ucrania, sino de toda Europa.

