El Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania ha advertido de una alta probabilidad de que Rusia esté preparando una provocación armada a gran escala con un gran número de víctimas. Según estimaciones de la inteligencia ucraniana, dicha acción podría llevarse a cabo el 7 de enero o en vísperas de las festividades y tiene como objetivo interrumpir las posibles conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos.
El SVR señala que, tras la campaña informativa en torno al supuesto "ataque a la residencia de Putin", el Kremlin está difundiendo activamente mensajes falsos, intentando preparar al público nacional e internacional para una mayor escalada. Según la inteligencia, Rusia podría pasar de la manipulación informativa a una auténtica provocación contundente organizada por los servicios especiales.
"Con una alta probabilidad, prevemos una transición de la influencia manipuladora a la provocación armada por parte de los servicios especiales rusos con importantes pérdidas humanas", dijo el Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania.
Los posibles objetivos de tal provocación podrían ser edificios religiosos u otros objetos de gran valor simbólico. El incidente podría tener lugar tanto en el territorio de la propia Federación Rusa como en los territorios temporalmente ocupados de Ucrania.
Según el SVR, la parte rusa planea utilizar fragmentos de drones de ataque de fabricación occidental para crear pruebas falsas sobre la presunta participación de Ucrania. Estos fragmentos podrían ser enviados específicamente al lugar del incidente desde el frente para potenciar el efecto propagandístico.
En este sentido, el Servicio de Inteligencia Exterior pidió a los medios de comunicación ucranianos e internacionales que sean especialmente cautelosos con las declaraciones y "pruebas" que pueda hacer públicas el Kremlin y que verifiquen cuidadosamente la información para no convertirse en una herramienta para difundir falsificaciones rusas.
Previamente, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, declaró que Ucrania presuntamente atacó la residencia de Vladimir Putin la noche del 29 de diciembre, tras lo cual Moscú supuestamente reconsideraría su postura negociadora. La parte ucraniana negó oficialmente estas acusaciones, y la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos confirmó que no hubo intento de ataque.

