A partir del 10 de abril, los países Schengen comenzarán a utilizar plenamente un nuevo sistema digital de control fronterizo: el Sistema de Entrada/Salida (EES). Este sistema sustituirá gradualmente los sellos tradicionales en los pasaportes y modificará significativamente el procedimiento para pasar el control fronterizo.
El principal cambio es la transición al registro biométrico. Al cruzar la frontera, se tomarán las huellas dactilares y fotografías faciales de los viajeros. Todos estos datos se almacenarán en un sistema electrónico y se utilizarán para futuros viajes.
De hecho, Europa está abandonando los sellos de papel en los pasaportes. Los datos biométricos irán sustituyendo gradualmente los sellos que antes resultaban familiares para muchos turistas.
Cómo funcionará el nuevo sistema
Para quienes ya hayan viajado a países Schengen, el procedimiento será más rápido. Si los datos ya están registrados en el sistema, los agentes fronterizos simplemente los verificarán sin necesidad de volver a tomar datos biométricos.
Sin embargo, en algunos casos, la información puede volver a ser capturada; por ejemplo, si el sistema no puede identificar correctamente a una persona o si es necesario actualizar los datos.
Los titulares de pasaportes biométricos podrán utilizar los terminales de control automático donde estén instalados. Esto debería agilizar el cruce fronterizo, pero no se espera que elimine por completo las colas.
Normas importantes para los viajeros
Para los ciudadanos de países no pertenecientes a la UE, incluido Kazajstán, el régimen de visados permanece sin cambios. El EEE no elimina la necesidad de un visado Schengen.
Además, el nuevo sistema registrará automáticamente todos los casos de estancia ilegal en el espacio Schengen. Incluso una infracción menor puede tener consecuencias que van desde multas hasta la denegación de visados futuros.
La Unión Europea también está planificando posibles cambios en su política de visados. En concreto, se está debatiendo un acuerdo para facilitar la obtención de visados, que podría incluir la reducción de los plazos de tramitación de las solicitudes, la disminución del número de documentos, la bajada de las tasas y la ampliación de las posibilidades de obtener visados de entrada múltiple.

