Durante muchos años, los productos lácteos bajos en grasa se consideraron la opción más saludable. Sin embargo, un estudio reciente realizado por científicos de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) ha revolucionado la idea de los beneficios de la grasa en la dieta. Según sus hallazgos, son los productos lácteos enteros los que mejor protegen el cerebro de la trombosis y el ictus isquémico.
El estudio involucró a más de 57.000 voluntarios de entre 50 y 64 años. Se les hizo un seguimiento durante muchos años, analizando sus hábitos alimenticios, niveles de actividad física, consumo de carne y alcohol, y su salud general. Durante este tiempo, más de 2.000 participantes sufrieron un ictus y más de 1.800 una trombosis cerebral.
Los científicos estudiaron en detalle cómo el consumo de diferentes tipos de lácteos afectaba el riesgo de desarrollar patologías vasculares. Los resultados fueron inesperados: el consumo de lácteos grasos se asoció con una reducción del 20 % del riesgo de trombosis cerebral.
Los expertos sugieren que la razón radica en una mejor absorción de nutrientes, especialmente minerales que garantizan la salud vascular. Además, los cultivos bacterianos presentes en los productos lácteos fermentados naturales tienen un efecto positivo en la microflora intestinal, lo que, como se ha demostrado, afecta directamente la función cerebral.
Esto se refiere principalmente a yogures, kéfir, leche agria y otros productos elaborados con leche entera. Según investigaciones, estos productos tienen un mayor efecto preventivo que aquellos con un 1-2% de grasa o completamente desnatados.
A pesar de la tendencia de larga data hacia los lácteos bajos en grasa, los lácteos ricos en grasa pueden ser un factor clave para proteger el cerebro de los accidentes cerebrovasculares. Por lo tanto, abandonar los productos lácteos naturales en favor de alternativas "light" podría no ser tan beneficioso como se creía.

