La Rada Suprema de Ucrania ha aprobado un nuevo Ministro de Cultura, y este nombramiento ha generado mucha controversia. Se trata de Mykola Tochytskyi, un diplomático experimentado que anteriormente ocupó el cargo de Subjefe de la Oficina del Presidente de Ucrania. Esta decisión fue aprobada por 252 diputados y, según el líder de la facción Siervo del Pueblo, David Arakhamia, está relacionada con la necesidad de fortalecer la lucha contra la desinformación en el ámbito internacional. Sin embargo, ¿está justificada esta medida dadas las tareas específicas del departamento de cultura?
Un diplomático con amplia experiencia
Mykola Tochytskyi es un especialista con amplia experiencia internacional. Nacido en Vinnytsia, se graduó como filólogo y traductor de inglés y francés en la Universidad Taras Shevchenko de Kiev. Posteriormente, también se licenció en Derecho Internacional. Su carrera diplomática comenzó en 1993 y, desde entonces, ha ocupado diversos cargos, entre ellos agregado, representante permanente de Ucrania ante el Consejo de Europa y embajador de Ucrania en Bélgica y Luxemburgo.
Tochytsky es reconocido por sus logros en el ámbito diplomático, en particular en la negociación de acuerdos bilaterales y proyectos internacionales. Uno de sus logros más significativos fue su participación en la firma del Protocolo de Enmiendas al Convenio para Evitar la Doble Imposición, que fortaleció las relaciones económicas de Ucrania con sus socios internacionales.
Una tarea cuestionable
El nombramiento de un diplomático como Ministro de Cultura parece un paso atípico. La cultura siempre ha sido un ámbito que requería un profundo conocimiento de la identidad nacional, los procesos artísticos y el apoyo a los artistas ucranianos. Tochytsky, aunque tiene experiencia en diplomacia cultural, en particular en la organización de exposiciones y festivales de cine en el extranjero, no es un hombre de arte en el sentido tradicional.
Los escépticos se preguntan si una persona que ha dedicado la mayor parte de su carrera a la política exterior puede dirigir el Ministerio de Cultura y contribuir significativamente al desarrollo de la política cultural nacional. Sin embargo, quienes apoyan este nombramiento creen que Ucrania necesita actualmente un ministro de Cultura capaz de promover eficazmente los intereses del Estado en el ámbito internacional, así como de contrarrestar la desinformación cultural, que se ha convertido en una de las herramientas de la agresión rusa.
¿Por qué Tochytskyi?
Arakhamia enfatizó que el nombramiento de Tochytsky está relacionado con la necesidad de intensificar la lucha contra la desinformación, que se propaga tanto dentro como fuera del país. La cultura ucraniana se ha convertido en blanco de ataques informativos, y la comunidad internacional aún no siempre comprende con claridad la verdadera esencia de la identidad e historia ucranianas. Para ello, según las autoridades ucranianas, se necesita un especialista con experiencia internacional que pueda proteger eficazmente la cultura ucraniana a nivel global.
El propio Tochytsky ya ha demostrado su capacidad en este sentido, promoviendo la cultura ucraniana durante su servicio diplomático. Con su participación, se celebraron exposiciones de destacados artistas ucranianos como Ivan Marchuk y Roman Minin en Bélgica, así como el festival de cine ucraniano "Ucrania en el Cine". Cree que la cultura puede ser una fuerza tan influyente en la diplomacia internacional como las iniciativas políticas y económicas.
A pesar de su amplia experiencia internacional, Tochytskyi se enfrenta a grandes retos en su nuevo puesto. La guerra en Ucrania continúa y el ámbito cultural sufre pérdidas significativas. Numerosos museos, teatros y monumentos culturales han sido destruidos o dañados, y los artistas a menudo se encuentran en primera línea, no solo en la lucha cultural, sino también en la lucha física por la independencia del país.
Uno de los principales retos del nuevo ministro será restaurar las instituciones culturales y garantizar que la cultura no pierda su importancia en tiempos de guerra. Además, Tochytsky deberá abordar la financiación de proyectos culturales y el apoyo a artistas, muchos de los cuales trabajan como voluntarios o buscan apoyo en el extranjero.

