La Unión Europea ha declarado que necesita reorientar su atención política hacia Ucrania tras una semana difícil en sus relaciones con Estados Unidos. El asunto fue uno de los temas clave de una cumbre de emergencia en Bruselas, celebrada en un contexto de fuerte deterioro de las relaciones transatlánticas y amenazas públicas del presidente estadounidense de ejercer presión económica y territorial sobre Europa.
Los líderes europeos reconocieron que la confianza entre Bruselas y Washington se había erosionado gravemente. Al mismo tiempo, la UE enfatizó que no podía permitirse un conflicto profundo con Estados Unidos debido a su dependencia crítica de los mercados estadounidenses, el sistema financiero, la energía y, sobre todo, las garantías de seguridad, que siguen siendo clave para Ucrania.
En Bruselas se percibieron indicios de la necesidad de retomar el diálogo pragmático. Varios líderes gubernamentales afirmaron que Europa había perdido tiempo en disputas internas y que ahora necesitaba reanudar negociaciones serias con Estados Unidos, al margen de las emociones políticas y los conflictos personales.
Una de las primeras medidas prácticas fue reanudar el proceso de ratificación del acuerdo comercial entre la UE y EE. UU., que se encontraba prácticamente congelado. Bruselas considera que la desescalada temporal tras los contactos entre Washington y los líderes de la OTAN ha creado una ventana de oportunidad para retomar las negociaciones.
Al mismo tiempo, la cuestión ucraniana sigue siendo la más sensible. Antes de la última escalada entre la UE y EE. UU., las partes trabajaban en acuerdos marco para una futura solución pacífica, que incluían garantías de seguridad estadounidenses para Ucrania en caso de una nueva agresión por parte de Rusia. Tras la crisis diplomática, este proceso se detuvo prácticamente.
En las capitales europeas crece el temor de que Ucrania vuelva a quedar marginada, especialmente en el contexto de los contactos directos entre representantes estadounidenses y Moscú. Bruselas insiste en que la cuestión ucraniana no puede quedar rehén de los conflictos políticos entre aliados.
Al mismo tiempo, la UE anuncia la preparación de un paquete de apoyo posbélico a gran escala para Ucrania, que contempla la reconstrucción económica y la integración a largo plazo. Bruselas también recuerda que la ayuda financiera a Ucrania ya alcanza cientos de miles de millones de euros, incluyendo préstamos y apoyo macrofinanciero.
Las declaraciones se produjeron en medio de críticas de Kiev, que ha insistido repetidamente en que Europa se ha limitado a debatir durante demasiado tiempo sin tomar medidas decisivas. Los líderes europeos reconocen que los retrasos y las disputas internas han minado la confianza en la capacidad de la UE para actuar con rapidez.
Al mismo tiempo, Bruselas ha dejado claro que está preparada para una respuesta contundente en caso de una nueva escalada por parte de Estados Unidos. Ya se han preparado paquetes de contramedidas en el ámbito comercial, y también se está considerando el uso de mecanismos de protección contra la coerción económica.
A pesar de la reducción temporal de las tensiones, la UE reconoce que persiste la incertidumbre estratégica en las relaciones con EE. UU. Por ello, la Unión planea acelerar el avance hacia la autonomía estratégica, principalmente en los ámbitos de defensa, política industrial y competitividad global.
Bruselas subraya que la crisis actual se ha superado sin una ruptura abierta, pero que en el futuro Europa debe ser mucho más fuerte y menos dependiente de soluciones externas.

