El abogado Volodymyr Bogatyr analiza la eficacia de la gestión de los activos incautados de ARMA y plantea la cuestión de la legalidad de tales decisiones desde el punto de vista de la protección de los intereses públicos y los derechos de los propietarios.
La Agencia de Gestión y Rastreo de Activos (ARMA) desempeña un papel fundamental en la gestión de los bienes incautados en procesos penales. Su principal función no es solo preservar estos activos, sino también, en la medida de lo posible, aumentar su valor económico. Sin embargo, la decisión de transferir los activos a la administración no la toma la ARMA, sino el tribunal. Surge la pregunta: ¿está siempre justificada esta transferencia desde el punto de vista del interés público?
Garantías constitucionales y normas internacionales del derecho a la propiedad.
La Constitución de Ucrania garantiza a todos el derecho a poseer, usar y disponer de sus bienes. Nadie puede ser privado de este derecho, salvo en los casos previstos por la ley, cuando sea necesario para proteger los intereses públicos.
Estos principios también se reflejan en instrumentos internacionales. El artículo 1 del Protocolo 1 del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales garantiza que toda injerencia en el derecho de propiedad debe ser lícita y perseguir un fin legítimo, en particular el interés público. Dicha injerencia debe estar sujeta a las condiciones establecidas por la ley y debe lograr un equilibrio justo entre la protección del interés público y los derechos del propietario.
Es decir, si el Estado restringe el derecho de propiedad transfiriendo activos a la administración de ARMA, está obligado a demostrar que esta interferencia es necesaria para lograr un fin legítimo y es proporcionada.
Criterios para la legalidad de la transferencia de activos.
Los tribunales están obligados a verificar si la transferencia de activos a ARMA está justificada y es proporcionada. En otras palabras, el tribunal debe asegurarse de que la transferencia de activos no cause un daño excesivo al propietario y, al mismo tiempo, cumpla con el interés público. Por lo general, los activos se transfieren a la administración cuando existe riesgo de ocultación, daño u otro perjuicio. Al tomar la decisión apropiada, el tribunal debe asegurarse de que tales riesgos realmente existan, evaluar cómo el propietario trata el activo, si ha habido intentos de venderlo o gravarlo adicionalmente con obligaciones, transformarlo, destruirlo, etc. Si, incluso después de la incautación, el propietario continúa manteniendo adecuadamente el activo, desarrollándolo y pagando impuestos sobre los ingresos recibidos, entonces su transferencia a la administración de ARMA es prematura e ilegal.
La transferencia de activos cobra especial relevancia cuando estos pueden perder su valor debido a una gestión inadecuada. En tales casos, ARMA debe garantizar una gestión eficaz para preservar e incluso incrementar el valor de los activos.
¿Se gestiona siempre eficazmente ARMA?
Lamentablemente, la práctica demuestra que la gestión de activos de ARMA no siempre produce resultados positivos. Un ejemplo es la situación de las centrales térmicas (CTE) en la región de Lviv. Tras ser transferidas a la gestión de ARMA, estas empresas dejaron de ser rentables. Si bien antes proporcionaban calefacción y empleo a la población, tras su detención y transferencia a la administración de la agencia, las CTE experimentaron dificultades financieras y comenzaron a requerir subvenciones del presupuesto estatal. Además, resulta muy doloroso para la sociedad que el administrador suspenda el suministro de calefacción durante la temporada de calefacción.
Alternativa a la gestión de ARMA
Transferir activos a ARMA no siempre es la única solución adecuada. En los casos en que el propietario de los activos o el administrador designado por él pueda demostrar su capacidad para gestionarlos eficazmente, el tribunal puede limitarse a embargarlos sin transferirlos a ARMA. Esto evitará la pérdida de valor de los activos y preservará su rentabilidad.
De esta forma, el equilibrio entre la protección de los derechos del propietario y el interés público se puede conseguir mediante medidas menos invasivas, como la prohibición de enajenar activos sin su transferencia a la gestión de ARMA.
Conclusión:
La transferencia de activos a la ARMA es una herramienta importante para proteger el interés público. Sin embargo, este mecanismo debe aplicarse teniendo en cuenta los intereses de los propietarios de los activos y solo cuando exista una amenaza real de pérdida o daño. Según el artículo 1 del Protocolo 1 del Convenio para la Protección de los Derechos Humanos, cualquier injerencia en el derecho de propiedad debe ser lícita, perseguir un fin legítimo y ser proporcionada. La eficacia de la gestión de activos depende no solo de la ARMA, sino también de las decisiones judiciales, que deben garantizar un equilibrio justo entre los intereses públicos y privados.

