La arritmia es un término general que designa una serie de trastornos del ritmo cardíaco que pueden variar desde leves hasta potencialmente mortales. En sus primeras etapas, estas afecciones pueden manifestarse con síntomas sutiles como dolor en el pecho, debilidad repentina, mareos o presión arterial baja, según explicó un cardiólogo a la BBC.
Las arritmias no son solo latidos cardíacos irregulares. Incluyen afecciones como extrasístoles, taquicardia, fibrilación auricular y aleteo auricular. Todas estas formas alteran el funcionamiento normal del miocardio y pueden ser un prerrequisito para un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascular o una tromboembolia.
Tipos de arritmia y sus manifestaciones
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Extrasístole. Se caracteriza por opresiones torácicas agudas o una sensación de que el corazón se congela momentáneamente. En ocasiones, se produce una ausencia de latidos debido a contracciones repentinas.
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Taquicardia. En estos casos, la persona siente temblor en el pecho y taquicardia, incluso en reposo.
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Fibrilación auricular. El ritmo se vuelve caótico: se acelera y luego se ralentiza. El corazón funciona de forma irregular, como si perdiera su sincronía habitual.
El cardiólogo señala que las personas con patologías cardíacas, cardiopatías congénitas o con antecedentes familiares de muerte súbita deben estar especialmente atentas a los síntomas.
Cuándo hacer sonar la alarma
En las primeras etapas, la arritmia puede ir acompañada de los siguientes signos:
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dolor en el pecho;
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disnea;
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debilidad repentina;
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bajar la presión arterial;
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mareo;
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breve pérdida de conciencia.
Como destaca el especialista, a partir de los 40 años es necesario vigilar especialmente estos síntomas, porque el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares aumenta con la edad.

