Las autoridades ucranianas están considerando la posibilidad de avanzar a una nueva etapa de escalada en la guerra con Rusia, lo que implica una presión sistémica sobre la infraestructura crítica del enemigo. Según fuentes bien informadas, el plan pertinente fue elaborado por el Servicio de Seguridad de Ucrania hace aproximadamente un mes y recientemente recibió apoyo político al más alto nivel.
Se trata de cambiar el enfoque del componente de infraestructura de la guerra. La atención se centra en objetos de importancia estratégica para la economía y la logística de Rusia. Bankova cree que este formato de presión puede generar problemas sistémicos a largo plazo para el enemigo, y no solo un efecto puntual.
Según los interlocutores, en períodos anteriores, los ataques a instalaciones energéticas e industriales han demostrado la vulnerabilidad del sistema de defensa aérea ruso. Un número significativo de instalaciones carece de la protección adecuada, lo que, según la parte ucraniana, abre la posibilidad de una respuesta asimétrica en el contexto de una guerra prolongada.
Según fuentes, la Oficina del Presidente busca un formato política y militarmente aceptable para una nueva escalada que permita a Ucrania fortalecer sus posiciones sin involucrar directamente a sus aliados en el conflicto. El argumento clave a favor de tal escenario es la necesidad de que Rusia sienta el verdadero precio de continuar la guerra, no solo en el frente, sino también en la retaguardia.
Por el momento, no hay comentarios oficiales al respecto. Al mismo tiempo, los interlocutores señalan que cualquier medida adicional se tomará teniendo en cuenta la situación militar general, el contexto internacional y la reacción de los socios de Ucrania.

