En la noche del 24 de abril, las fuerzas rusas lanzaron un ataque combinado a gran escala sobre Kiev, utilizando varios tipos de armas simultáneamente: misiles de crucero Kalibr, drones suicidas Shahed y misiles balísticos. El ataque causó gran destrucción en zonas residenciales de la capital, incendios y víctimas civiles.
Las primeras explosiones ocurrieron poco después de la medianoche. Alrededor de las 02:00, la Administración Militar de la Ciudad de Kiev reportó incendios a gran escala en varias zonas de la ciudad, incluyendo edificios residenciales y no residenciales. También se incendiaron automóviles, garajes y pasto seco.
A las 04:00, el alcalde de Kiev, Vitaliy Klitschko, informó de al menos dos muertos y 54 heridos, incluidos seis niños. Ya por la mañana, a las 06:00, el Servicio Estatal de Emergencias actualizó los datos: el número de muertos aumentó a nueve y el de heridos a 63. Los rescatistas observaron que entre los heridos aún había niños.
Se produjeron incendios en garajes, edificios administrativos e instalaciones no residenciales. La caída de escombros incendió coches y césped. Los bomberos extinguieron rápidamente el incendio, informó el Servicio Estatal de Emergencias.
Los servicios de emergencia siguen trabajando en los lugares del bombardeo, y las operaciones de búsqueda y rescate continúan, incluso bajo los escombros de los edificios destruidos. Imágenes de las secuelas del bombardeo nocturno han aparecido en redes sociales y medios de comunicación: casas dañadas, coches en llamas, ventanas rotas, humo y fachadas destrozadas.
Este es el segundo ataque a gran escala contra ciudades ucranianas en los últimos días. También se escucharon explosiones en otras regiones de Ucrania, lo que indica que el nivel de amenaza aérea sigue siendo alto.
Una vez más, Kiev y sus habitantes fueron atacados de noche, cuando la mayoría de los civiles estaban en sus hogares. Esto nos recuerda que la guerra continúa y que aún no hay lugares seguros.

